El entorno natural de la cueva y la ermita de San Pedrín, en la parroquia de Narzana, abre este sábado sus puertas a uno de los eventos más queridos del verano asturiano. Las fiestas, declaradas de Interés Turístico del Principado, se prolongarán hasta el martes 18 de agosto con una agenda cargada de cultura, devoción, deporte y celebración popular.

La jornada de apertura arranca este mediodía con una misa en recuerdo de los socios fallecidos y juegos infantiles a las 13.00 horas. A continuación, el ambiente se anima con una sesión vermú a cargo de Spoiler Trio y DJ Pepiox, mientras los amantes del motor disfrutan de una concentración de vehículos y la primera edición del Rally de Clásicos. La tarde reserva la IV Carrera de cintas a caballo y, para cerrar la jornada, la XI Edición del Festival Coral, que aprovechará la singular acústica de la cueva.
El momento más emotivo llegará el domingo por la mañana con la emblemática Baxá del santu. A las 11.45 horas, la imagen del Santo partirá en procesión, acompañada por la Banda de Gaites Llariegu, hasta el interior de la cueva natural, donde a las 12.00 horas se celebrará la tradicional misa en asturiano interpretada por el Coro Santiaguín de Langreo. Por la tarde, los campeonatos de tute y parchís tomarán el testigo de la jornada festiva.
El lunes 17 será el día del motor y la competición. A las 17.00 horas se disputará el LI Motocross Internacional San Pedrín de la Cueva, una prueba con décadas de historia en el calendario autonómico que cada año congrega a cientos de aficionados llegados de toda la región.
El broche final tendrá lugar el martes 18. El desfile de carrozas abrirá la tarde, seguido del reparto del tradicional bollo preñao, el vino y el dulce de San Pedrín entre socios y colaboradores. La noche contará con la actuación de la Orquesta Tango y el Grupo Tekila desde las 22.00 horas, con una pausa a la 01.00 de la madrugada para el espectáculo de fuegos artificiales. Los más resistentes podrán despedir las fiestas a las 05.00 horas con una chocolatada popular.
Cuatro días en los que Sariego confirma, una vez más, por qué sus fiestas son cita obligada para el verano asturiano.



