Doce puñaladas y una huida a Segovia: el yerno que mató a su suegro en Aranda se enfrenta a más de 32 años de cárcel

Javier L.H. tenía 42 años cuando, la tarde del 3 de octubre de 2024, acabó con la vida de Valentín L.S., de 70 años y padre de su mujer, en el piso que la pareja compartía en la calle Benjamín Palencia de Aranda de Duero. Dos años después, se sienta ante la justicia con una petición de 32 años y seis meses de prisión.

Doce puñaladas y una huida a Segovia: el yerno que mató a su suegro en Aranda se enfrenta a más de 32 años de cárcel

La Fiscalía solicita 21 años de cárcel solo por el delito de asesinato con alevosía, a los que se suman condenas adicionales por allanamiento de morada, hurto, robo con violencia, maltrato, robo de vehículo a motor, atentado contra agentes de la autoridad y lesiones.

Según el relato de los hechos, los problemas del acusado con las drogas habían llevado a su mujer y a su hija a refugiarse en casa de los padres de ella meses antes. Ese día, incapaz de que su esposa acudiera a verle, Javier L.H. fue hasta la vivienda de sus suegros, donde no le dejaron entrar. Al salir, se cruzó con Valentín en la calle y le convenció de acompañarle a recoger una carta.

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Ya dentro del piso, el acusado se abalanzó sobre el anciano con un primer cuchillo de cocina y le asestó seis puñaladas en el pecho. El filo se rompió con la violencia del ataque. Cogió entonces un segundo cuchillo, más grande, y aprovechando que la víctima estaba herida, en el suelo y sin posibilidad de defenderse, le clavó otras seis puñaladas que le causaron la muerte.

Tras el crimen, robó las llaves y el teléfono del fallecido, entró sin permiso en casa de sus suegros y trató de arrebatarle el móvil a su mujer. En el forcejeo, ella descubrió el cuchillo, se lo quitó y llamó a la Policía Nacional. Los agentes encontraron el cadáver horas después, guiados por las pisadas de sangre que el asesino había dejado en el portal.

La huida duró casi un día entero. Javier L.H. robó un Opel Astra de la empresa donde trabajaba y puso rumbo a la provincia de Segovia. Fue localizado al día siguiente cerca de Carabias, pero intentó escapar de nuevo a gran velocidad, protagonizando una persecución en la que participaron varios coches policiales y llegó a embestir uno de los vehículos patrulla para abrirse paso.

Finalmente fue detenido. Ahora, la Audiencia deberá determinar su responsabilidad penal por uno de los crímenes más violentos registrados en la Ribera del Duero burgalesa en los últimos años.