La Guardia Civil ha dado un golpe decisivo al tráfico de drogas en el levante de Menorca con la detención de cuatro personas y la intervención de casi un kilo de cocaína, dos kilos de marihuana y más de 237.000 euros en efectivo. La operación, bautizada como ‘Thor’, ha desarticulado dos de los principales puntos de distribución de estupefacientes de la isla.

Los arrestos se produjeron el pasado martes de forma simultánea, con cinco registros repartidos entre Sant Lluís, Es Castell y Ciutadella. Entre los detenidos figuran un empresario de Maó, un padre y un hijo de Sant Lluís, y un joven colombiano de 33 años aprehendido en la ciudad de poniente.
Los cuatro arrestados, de 62, 60, 42 y 33 años, se enfrentan a cargos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal. Al padre de la familia de Sant Lluís, de 60 años, se le imputa únicamente el delito de blanqueo.
El hallazgo más llamativo tuvo lugar en una vivienda de Sant Lluís vinculada al principal investigado, un hombre de 42 años. Allí los agentes encontraron la mayor parte de los 850 gramos de cocaína escondidos entre una caja fuerte y un armario de zapatos, junto al grueso del dinero en metálico. También se incautaron 16 teléfonos móviles, una lancha, cinco vehículos, básculas de precisión, utensilios para el corte de estupefacientes y un arma simulada.
Según los investigadores, el acusado principal se servía de su entorno familiar para ocultar la droga y blanquear los beneficios, presuntamente invertidos en la compra de bienes inmuebles. Sus parientes actuaban como testaferros para dificultar el rastreo del dinero.
El papel del detenido en Ciutadella resulta clave en la investigación. Los agentes concluyen que era él quien abastecía de cocaína al resto del grupo, y apuntan a posibles vínculos con una red de ciudadanos colombianos.
La investigación arrancó hace medio año a partir del análisis de los partes de servicio de las Unidades de Seguridad Ciudadana, que permitieron identificar una estructura delictiva consolidada y con amplia capacidad operativa en el levante insular.
Solo uno de los detenidos llegó a ingresar en prisión, aunque quedó en libertad al día siguiente tras abonar una fianza de 25.000 euros. Los cuatro acusados están en libertad provisional, con pasaporte retirado y obligación de presentarse ante el Tribunal de Instancia de Maó cada quince días.



