La Lastrilla celebra sus fiestas de 2026 con el orgullo de un pueblo que ha multiplicado por siete su vecindario en apenas tres décadas

La Lastrilla vive estos días uno de sus momentos más esperados del año. El municipio segoviano, situado a pocos kilómetros de la capital, ha dado el pistoletazo de salida a sus fiestas de 2026, una celebración que reúne a una comunidad que ha experimentado una transformación extraordinaria en los últimos 35 años.

Y es que los números hablan por sí solos. De los apenas 635 vecinos que tenía el municipio hace tres décadas y media, La Lastrilla ha pasado a contar con casi 4.800 habitantes en la actualidad. Un crecimiento que convierte a esta localidad en uno de los ejemplos más llamativos de expansión demográfica en toda la provincia de Segovia.

Las fiestas son, en este contexto, mucho más que un programa de actos. Son la expresión de la identidad colectiva de un pueblo que sigue construyéndose a sí mismo, igual que lo hicieron generaciones anteriores de canteros cuyo legado todavía puede admirarse en las calles y edificios del municipio. Esas marcas en la piedra son testigo mudo de una historia larga y trabajada.

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En fiestas

La Lastrilla también ocupa un lugar especial en el mapa espiritual y cultural de la comarca, ya que es la primera parada del Camino de San Frutos, la ruta jacobea que recorre tierras segovianas rindiéndole homenaje al patrón de la diócesis. Un detalle que añade hondura histórica a una localidad que muchos aún descubren con sorpresa.

Durante los días de fiesta, vecinos de todas las edades salen a la calle para compartir actividades, música, gastronomía y tradición. Los más mayores recuerdan cómo era el pueblo cuando era apenas un pequeño núcleo rural. Los más jóvenes, nacidos ya en una La Lastrilla mucho más grande y moderna, celebran sin saberlo el esfuerzo de quienes les precedieron.

Las fiestas de 2026 son, en definitiva, una oportunidad para hacer balance y mirar hacia adelante. Un municipio que ha sabido crecer sin perder sus raíces tiene mucho que celebrar.