Los avistamientos de osos en la comarca de Laciana se han multiplicado esta semana, encendiendo las alarmas entre los vecinos y reabriendo un debate que cada verano gana más intensidad: ¿está siendo adecuada la gestión de una especie cuya población no deja de crecer?

En Villager de Laciana, los propios habitantes han grabado con sus móviles cómo uno de estos plantígrados recorre tranquilamente el muro de una finca en pleno casco urbano, sin inmutarse ante la presencia humana. En otro vídeo, captado en la carretera que sube al Miro de Tejedo, se puede ver a una osa acompañada de su osezno corriendo sin prisa por el asfalto.
Pero los registros no se limitan a imágenes llamativas. Los vecinos hablan de una presencia constante y numerosa: al menos seis ejemplares en Tejedo, cuatro en Villarino, Sosas y Villager, y entre cuatro y cinco en El Villar de Santiago y Villaseca de Laciana, donde aseguran que los animales aparecen a diario.
La preocupación no es nueva, pero sí va en aumento. A finales de julio ya se vivieron episodios similares en Villarino del Sil, y en Caboalles de Abajo una ganadera perdió varias ovejas atacadas dentro de una finca en el casco rural.
Mario Rivas, alcalde de Villablino, reconoce que el crecimiento de la población osera es una buena noticia para el territorio, pero advierte de que la gestión no está siguiendo el mismo ritmo. Según él, los efectivos destinados al seguimiento y ahuyentamiento de los osos son insuficientes y no guardan relación con el aumento de ejemplares. Reclama patrullas reforzadas que puedan actuar de forma inmediata y sostenida en el tiempo, con presencia las veinticuatro horas en las épocas de mayor actividad.
El regidor también pide que los senderos, vías verdes y rutas señalizadas cuenten con algún tipo de perimetraje mínimo que permita reaccionar ante un eventual encuentro entre personas y osos, y subraya que la coordinación con los pedáneos de cada núcleo es hoy por hoy la principal herramienta con la que cuenta el municipio.
La posición del Ayuntamiento es clara: el oso no es un problema, sino un activo para Laciana. Pero normalizar su presencia diaria en los pueblos sí lo es. Y mientras la gestión no se adapte a la nueva realidad de la especie, los vecinos seguirán conviviendo con una inquietud que ningún vídeo viral consigue calmar.



