Un paseo por el campo terminó con la intervención del equipo de artificieros de la Guardia Civil el pasado jueves en el término municipal de Abánades, en la provincia de Guadalajara. Un senderista localizó una granada de mano procedente de la Guerra Civil española, un hallazgo que puso en marcha un amplio operativo de seguridad.

El ciudadano, al encontrar el artefacto, actuó con responsabilidad y avisó de inmediato a las fuerzas de seguridad. Dos patrullas del Servicio de Seguridad Ciudadana, procedentes de Torremoncha del Campo y de Cifuentes, se desplazaron hasta el lugar y acordonaron la zona para evitar cualquier acercamiento al explosivo mientras esperaban refuerzos especializados.
La espera no fue breve. Hasta el enclave tuvo que desplazarse una dotación del Servicio de Desactivación de Explosivos, conocido como SEDEX, con base en Valdemoro. Los agentes se hicieron cargo del artefacto y lo trasladaron hasta una cantera en La Torresaviñán, donde procedieron a su detonación controlada sin que se registraran incidentes.
Lo que más preocupó a los especialistas fue el estado del explosivo: la granada conservaba intacta su carga, a pesar de los casi noventa años transcurridos desde la contienda. Una muestra de que el tiempo no siempre neutraliza el peligro que esconden estos restos de guerra.
La Guardia Civil aprovechó el suceso para lanzar un mensaje claro a la ciudadanía: quien encuentre un objeto de estas características no debe tocarlo, moverlo ni acercarse a él bajo ningún concepto. El óxido y el deterioro visible pueden engañar y transmitir una falsa sensación de seguridad, pero la mayoría de estos artefactos mantienen su capacidad explosiva intacta.
Las recomendaciones son sencillas: señalizar el lugar, recordar la ubicación exacta y llamar al 062, el número de emergencias de la Guardia Civil, lo antes posible. Tampoco se debe cometer el error de transportar el objeto para alejarlo de zonas habitadas, ya que el traslado en sí mismo supone un riesgo añadido y puede provocar su activación.
La zona rural de la provincia de Guadalajara fue escenario de intensos combates durante la Guerra Civil, lo que explica que, décadas después, el subsuelo y los montes sigan guardando testimonios silenciosos y peligrosos de aquel conflicto.



