Salamanca da un paso tecnológico para resolver uno de los puntos negros más conocidos del casco histórico: el giro que realizan a diario los autobuses urbanos frente al palacio de los Anaya, una maniobra en la que el vehículo invade casi por completo la acera poniendo en riesgo a los viandantes.

El Ayuntamiento ha iniciado la instalación de un sistema de vigilancia formado por dos cámaras y un panel electrónico en la esquina de la calle San Pablo con la plaza de Colón. El dispositivo detectará en tiempo real la llegada de autobuses y avisará a los peatones para que no permanezcan en la trayectoria del giro.
El problema no es nuevo. Este cruce obliga a los vehículos de grandes dimensiones a trazar un ángulo de noventa grados que, por la longitud de los autobuses, termina con la parte delantera del vehículo invadiendo la acera. No hay margen para el error y el encuentro entre viandantes y bus se repite con frecuencia.
A lo largo de los últimos meses se barajaron distintas soluciones. Se estudió reorganizar el tráfico en la Gran Vía para desviar los autobuses por arroyo de Santo Domingo, pero la propuesta acabó descartada. También se rechazó ampliar la calzada en la plaza de Colón para suavizar el giro, y la iluminación reforzada de la zona nunca llegó a concretarse. El arreglo de la acera y el repintado de una línea delimitadora fueron las únicas medidas aplicadas hasta ahora.
La apuesta definitiva llega ahora en forma de tecnología. El nuevo sistema funcionará con dos cámaras: una en la calle Juan de la Fuente, que detectará los autobuses cuando abandonan la glorieta del Concilio de Trento, y otra de tipo multisensor con visión de trescientos sesenta grados en la propia esquina. Una de ellas ya está instalada sobre un poste metálico. La segunda está pendiente de colocación, aunque ya se han marcado los puntos de referencia en el suelo.
Cuando la analítica de vídeo identifique la aproximación de un vehículo de grandes dimensiones, se activará de forma automática una señal luminosa con el mensaje «Precaución, autobús girando» y unas balizas en el pavimento que marcarán la zona de invasión del autobús.
El dispositivo es similar al ya instalado en el puente del Soto para evitar que vehículos demasiado altos queden atascados bajo la estructura. Ahora habrá que comprobar si esta solución tecnológica logra por fin mantener a salvo a quienes caminan a diario junto a uno de los palacios más emblemáticos de la ciudad.
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