Ocho menores de la banda 015 de Vitoria huyen tras destrozar un coche ajeno haciendo trompos junto a la fábrica de Mercedes

La unidad de tráfico de la Policía Local de Vitoria-Gasteiz investiga un suceso ocurrido en la madrugada del jueves en el que ocho jóvenes, todos menores de edad y presuntos integrantes de la banda 015, protagonizaron una peligrosa conducción ilegal junto a las instalaciones de la planta de Mercedes-Benz, antes de abandonar el vehículo siniestrado en el aparcamiento de proveedores de la factoría.

Ocho menores de la banda 015 de Vitoria huyen tras destrozar un coche ajeno haciendo trompos junto a la fábrica de Mercedes

Los hechos tuvieron lugar poco antes de las cuatro de la mañana en la calle Las Arenas. Un turismo impactó contra una farola y al menos contra otro vehículo que se encontraba correctamente estacionado. Lejos de detenerse y avisar a los servicios de emergencias, los ocupantes del coche trasladaron el automóvil dañado hasta el parking de proveedores de Mercedes, cuyo acceso es libre al público, con la aparente intención de ocultarlo.

No tardaron mucho en ser localizados. Alertados por vecinos del barrio de Zabalgana, agentes de la Guardia Urbana encontraron a ocho jóvenes en las inmediaciones del lugar del accidente. Todos fueron identificados como presuntos miembros de la 015, la principal banda juvenil de la capital alavesa, cuyo nombre hace referencia al código postal del barrio de Zabalgana, aunque entre sus integrantes también hay jóvenes empadronados en Lakua y en el Casco Viejo.

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Ninguno de los ocho posee carné de conducir.

La investigación policial apunta a que los jóvenes estaban realizando trompos y otras maniobras ilegales a velocidad excesiva cuando se produjo el incidente. Los agentes no descartan tampoco que hubiera una colisión con otro vehículo conducido también por miembros del grupo. Además, según fuentes conocedoras del atestado, existe un vídeo de los hechos que podría resultar clave para esclarecer lo ocurrido.

El coche implicado está registrado a nombre del padre de uno de los menores, quien al parecer lo cogió sin que su progenitor lo supiera. El adulto se enfrenta ahora a una sanción económica por los daños causados a la farola y al vehículo estacionado, pese a no haber tenido conocimiento de lo ocurrido.

El caso, inicialmente catalogado como un accidente sin heridos, ha adquirido una dimensión mayor por el perfil de los implicados y el modo en que intentaron encubrir lo sucedido. La investigación continúa abierta.