El Gobierno de Cantabria ha dado luz verde a la transformación del puerto de La Pozona, en Cuchía (Miengo), adjudicando el proyecto de acondicionamiento integral de su dársena a la empresa Construcciones y Excavaciones Aníbal SL por un importe de 3,2 millones de euros.

La adjudicación, resuelta a través de la Consejería de Fomento y firmada por el consejero Roberto Media, llega tras un proceso de licitación en el que se presentaron tres ofertas. La ganadora fue la más ventajosa económicamente, al quedar por debajo del presupuesto base de 3,6 millones.
Las obras se ejecutarán en un plazo de 24 meses distribuidos en tres anualidades, con lo que se espera que los trabajos queden totalmente concluidos en 2028. La empresa irá certificando los avances año a año y cobrando conforme se acredite el progreso de los trabajos.
La intervención permitirá ampliar la capacidad del puerto de 59 a 86 amarres, dotándolo además de una nueva rampa, una nueva acometida eléctrica y 15 torretas para suministro de agua y luz en los pantalanes. También se contempla la regeneración ambiental del espacio, con labores de delimitación, limpieza, nivelado y mejora de los accesos rodados y peatonales.
No es la primera inversión pública en el enclave. En 2024 ya se acometió la reconstrucción del muro perimetral del puerto, una actuación que supuso entonces más de 200.000 euros.
La historia de La Pozona es una de las más singulares de la costa cántabra. Durante casi dos décadas, los pescadores y deportistas que utilizaban este refugio natural lo fueron acondicionando por sus propios medios ante la falta de plazas en puertos cercanos como el de Suances. Esa iniciativa les valió enfrentamientos con la Administración, multas y hasta la amenaza de desalojo.
Sin embargo, la perseverancia de sus usuarios acabó por torcer el rumbo. El puerto pasó de ser considerado una ocupación ilegal a convertirse en una instalación reconocida y amparada por la Administración autonómica.
El presidente de la Asociación La Pozona, Justo Udías, uno de los impulsores de esa larga batalla, no ocultó su satisfacción: «Estamos muy satisfechos por esta noticia tan deseada como esperada».
Una lucha de veinte años que ahora toma forma de hormigón, pantalanes y amarres homologados. El puerto que nació de la necesidad está a punto de convertirse en una infraestructura completa y moderna para la costa de Miengo.
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