Un pequeño dispositivo de color blanco, con antenas y de aspecto tecnológico, apareció hace apenas unos días pegado al ábside exterior de la iglesia del Mercado de León, uno de los templos más queridos y representativos de la ciudad. Su presencia no tardó en generar sorpresa y rumores entre los vecinos del barrio, que no entendían qué pintaba aquel artilugio en uno de los muros más antiguos del edificio.

Las especulaciones fueron muchas. Que si era un repetidor de wifi, que si lo había puesto la propia iglesia, que si era obra de alguna empresa de telecomunicaciones. La incertidumbre duró poco. Este viernes se confirmó que el aparato es una estación de monitorización vinculada al proyecto KHN, Knowledge Heritage Network, una iniciativa de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León orientada a la conservación preventiva y la gestión digital del patrimonio cultural.
El problema es que nadie avisó a quienes cuidan del templo. La Diócesis de León emitió un comunicado dejando claro que ni ella ni la parroquia de Nuestra Señora del Mercado promovieron la intervención ni tuvieron conocimiento detallado del proyecto. Una instalación institucional en un bien patrimonial de primera línea, y los responsables del edificio se enteraron por la calle, igual que el resto de los leoneses.
Y no solo eso. Para colocar el dispositivo se taladró el ábside, una de las zonas más antiguas e históricamente sensibles de la iglesia. El aparato, lejos de pasar desapercibido, rompe visualmente con la estética del conjunto y afea una fachada que los leoneses llevan siglos mirando con orgullo.
Ante el aluvión de críticas, los servicios autonómicos reconocieron que el dispositivo no está correctamente ubicado y han solicitado a la empresa instaladora que lo retire y lo reubique en un lugar más adecuado. La decisión llega tarde para evitar el agujero en la piedra, pero al menos pone fin a la imagen de ese aparato tecnológico colgado como un elemento ajeno en pleno patrimonio histórico.
El proyecto KHN tiene como objetivo mejorar la conservación y seguridad de bienes de interés cultural mediante sistemas de monitorización en tiempo real, una iniciativa loable en teoría. Sin embargo, la forma de ejecutarla en este caso deja una herida, literal y figurada, en uno de los rincones más emblemáticos de León.
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