Belorado puede presumir ahora de albergar no uno, sino dos bienes reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. La localidad burgalesa de la cuenca del Tirón, que ya ostentaba ese honor gracias al Camino de Santiago, acaba de sumar un nuevo vínculo con la lista más selecta del planeta a través de su extraordinario Museo de Radiocomunicación Inocencio Bocanegra.

El motivo es la reciente declaración de la Unesco de las playas del Desembarco de Normandía como Patrimonio de la Humanidad. Entre los elementos protegidos por este reconocimiento figura expresamente el equipamiento original de la época utilizado por las tropas aliadas el 6 de junio de 1944, el llamado Día D. Y el museo beliforano conserva y exhibe piezas originales de ese material.
Los aparatos que guarda el centro expositivo son equipos de radiocomunicación que estuvieron en las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword cuando más de 150.000 soldados aliados pusieron en marcha la Operación Overlord para cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. No son réplicas ni reproducciones: son los originales, y además funcionan.
Entre las joyas de la colección destaca un equipo de 1943, una patente británica adquirida por Canadá que fue estrenada el propio Día D. El museo también cuenta con material americano, británico y canadiense, y ha incorporado recientemente un equipo alemán desde el que se enviaban los mensajes cifrados por la célebre máquina Enigma.
Luis Jorge del Barco, quien impulsó este singular proyecto museístico cuando gobernaba la villa, no tiene dudas sobre el lugar que ocupa Belorado en el panorama nacional: si alguien quiere ver una exposición centrada en las comunicaciones del Desembarco de Normandía, este museo no tiene competencia directa en España.
La declaración de la Unesco abarca unos 80 kilómetros de costa normanda e incluye búnkeres, baterías de artillería, vestigios submarinos del campo de batalla y espacios conmemorativos como el Cementerio Americano de Colleville-sur-Mer. La inscripción busca también proteger el abundante patrimonio que todavía permanece bajo las aguas del Canal de la Mancha.
Belorado, con apenas unos pocos miles de habitantes, se convierte así en uno de los pocos municipios de España que pueden vincular su territorio a dos reconocimientos distintos de la Unesco. Una distinción doble que el propio museo lleva con la discreción propia de quien sabe que el verdadero valor está en las piezas que guarda entre sus paredes.
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