Lo que puedes y no puedes hacer si quieres cenar en la playa de Valencia antes de que acabe el verano

Las últimas noches de agosto invitan a bajar a la arena con la cena bajo el brazo y disfrutar del mar en compañía. Es una tradición que cada año se repite en playas como la Malva-rosa, pero no todo vale. Conocer la normativa puede evitar más de un disgusto.

Lo que puedes y no puedes hacer si quieres cenar en la playa de Valencia antes de que acabe el verano

La buena noticia es que cenar en la playa no está prohibido en Valencia. La ordenanza municipal de Utilización de las Playas y Zonas Adyacentes reconoce que el uso de la playa es libre, público y gratuito para los usos comunes, entre los que se incluye la estancia pacífica en la arena. Nadie puede impedirte sentarte con tu táper y disfrutar de la brisa nocturna frente al Mediterráneo.

Eso sí, la normativa es clara en cuanto a la limpieza. Está prohibido arrojar cualquier tipo de residuo a la arena o al mar, ya sean restos de comida, botellas, latas o colillas. Las papeleras son obligatorias, y dejar el espacio como si nunca hubiera habido nadie es parte del trato.

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Otro límite importante tiene que ver con el alcohol. Llevarse una botella de vino o unas cervezas para acompañar la cena no tiene el mismo tratamiento legal que la cena en sí. La Ley de Salud de la Comunitat Valenciana prohíbe con carácter general el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, y la playa no es una excepción. Los ayuntamientos pueden autorizar excepciones para fiestas o eventos concretos, pero una velada espontánea no entra en ese supuesto.

Hacer fuego o cocinar directamente sobre la arena también está fuera de lo permitido. Lo que sí cabe es llevar comida ya preparada desde casa o adquirida en cualquier establecimiento.

Por último, hay que tener en cuenta que la playa no puede convertirse en un espacio privado. Montar una estructura, instalar mesas y sillas de forma que se ocupe un tramo de arena de manera exclusiva puede requerir autorización municipal. La diferencia está entre una cena tranquila en grupo y una ocupación que condicione el uso del espacio para el resto.

Este verano el debate en torno a los sopars a la fresca en la Malva-rosa ha puesto el foco en cómo se convive en los espacios públicos. La normativa no busca prohibir el disfrute, sino garantizar que la playa siga siendo de todos. Con eso en mente, despedir el verano frente al mar sigue siendo perfectamente posible.