Vecinos del centro de Logroño denuncian que algunos dueños de perros convierten sus calles en un parque canino sin normas

Un residente de Logroño ha hecho llegar su queja sobre una situación que, según relata, se repite a diario en las calles María de la O Lejárraga y García Lorca: perros sueltos, sin bozal, orinando en las fachadas de los edificios y defecando en la vía pública sin que sus propietarios recojan los excrementos.

Vecinos del centro de Logroño denuncian que algunos dueños de perros convierten sus calles en un parque canino sin normas

El vecino describe el problema con ironía, anunciando la «nueva apertura de parque canino» en esa zona de la ciudad. No duda en señalar los tramos horarios en los que la situación se vuelve más frecuente: de siete a nueve de la mañana, de una a tres de la tarde, y desde las nueve de la noche hasta la medianoche.

«En estos horarios y otros cualquiera se pueden llevar los perros sueltos, sin bozal y pueden orinar en las fachadas de los pisos de la zona y defecar en cualquier lugar sin tener que recogerlo», denuncia el remitente.

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La crítica apunta directamente al comportamiento de ciertos propietarios, a quienes el vecino recuerda que el respeto hacia los demás no está reñido con el amor a los animales. «Los llamados defensores animalistas lo demuestran día tras día sin tener ningún respeto hacia los demás», señala.

El afectado añade una reflexión que resulta especialmente llamativa: asegura no haber visto jamás a un perro salir de su propio portal para orinar en él, lo que demuestra, en su opinión, que los animales están bien educados en casa pero que sus dueños olvidan las normas en cuanto pisan la calle.

Ante este panorama, el vecino traslada una petición expresa al Ayuntamiento de Logroño: una mayor vigilancia en la zona para frenar estas conductas incívicas. Concluye su mensaje con dos palabras rotundas: «Mucha limpieza».

La queja pone de relieve una tensión vecinal que no es exclusiva de estas calles logroñesas, pero que en este caso tiene nombres de vía y franjas horarias concretas. La convivencia entre peatones y dueños de mascotas sigue siendo un asunto pendiente de resolver en muchos barrios de la ciudad, donde las ordenanzas municipales existen pero su cumplimiento depende, en gran medida, de la voluntad de cada propietario.