El Castillo de Miranda se despide del verano con casi 4.700 personas y el folk irlandés como gran protagonista

Miranda de Ebro ha vuelto a demostrar que tiene hambre de música en vivo. Los conciertos celebrados este verano en el recinto del Castillo han reunido a 4.688 espectadores a lo largo de seis viernes noche, con una media de 781 personas por actuación y una ocupación cercana al 87% del aforo máximo de novecientas plazas.

El Castillo de Miranda se despide del verano con casi 4.700 personas y el folk irlandés como gran protagonista

El ciclo, organizado por la Concejalía de Turismo, cerró su edición del 2026 el pasado viernes con un broche de oro. La formación de raíces irlandesas The Lighthouse Keepers fue la más aplaudida por el público mirandés, congregando a 864 espectadores y dejando el recinto prácticamente lleno en la última noche.

Tres de las seis propuestas superaron los 800 asistentes. Por detrás de los irlandeses se situó The Rebel Boogie, con 845 personas el 24 de julio, y el tributo a La Oreja de Van Gogh a cargo de El 28, que abrió el ciclo el 10 de julio con 820 espectadores pese a que el concierto tuvo que retrasarse hasta las 23:30 horas para no coincidir con el partido de cuartos de final del Mundial entre España y Bélgica.

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Las otras tres noches también mantuvieron cifras más que notables. Días Raros, tributo al indie, atrajo a 750 personas; Decantera, con su repertorio de rumba, reunió a 747; y K’TaM, el proyecto de jazz fusión con músicos vinculados a la ciudad, cerró la lista con 662 asistentes, la cifra más baja de la edición pero lejos de representar un fracaso.

La variedad de estilos, que abarcó desde el indie y el rockabilly hasta la rumba, el jazz o el folk irlandés, no restó constancia al público. Ninguna de las seis noches bajó de los 660 espectadores, lo que habla de una programación bien calibrada y de un público fiel a su cita semanal.

El buen tiempo también jugó su papel. Las noches de temperaturas agradables, tras un verano de intenso calor, animaron a muchos mirandeses a subir hasta La Picota para disfrutar de música al aire libre en un enclave difícilmente superable. El concejal de Turismo, Carlos Díez, no escatimó en reconocer ese factor como uno de los grandes aliados de la programación.

El Castillo de Miranda cierra así otro capítulo de su historia musical estival. Habrá que esperar hasta el próximo verano para volver a escuchar conciertos entre sus muros, pero los números de esta edición invitan al optimismo.