El 28 de junio de 1998 es una fecha memorable y dolorosa para los seguidores de la Gimnástica Segoviana en Segovia.

Ese día, un gol en el minuto 98 del equipo rival, el Lealtad, frustró el ascenso a Segunda División B de su equipo.

Chema Esteban, el portero de la Gimnástica en aquel encuentro, ha recordado recientemente la influencia de aquel error en su vida profesional y emocional. Se encontraba en el campo de La Albuera cuando un despeje suyo terminó en un rebote que llevó el balón al fondo de la red, frase de que crear en el vestuario entrenando. Este episodio le ha perseguido todos estos años, convirtiéndose en una herida abierta que nunca se ha cerrado para el club ni para sus aficionados.

En las semanas posteriores, Chema rememoró aquel partido, sintiendo que cualquier fallo que cometió en el campo se convertía en su responsabilidad personal. El dolor y la tristeza invadieron su mente cada vez que revivía esos momentos. Aunque el proceso de asimilación de la derrota fue duro, también permitió que los jugadores se unieran como grupo.

Después del partido, mientras los aficionados de la Gimnástica mostraban su apoyo, Chema sintió la presión de la responsabilidad sobre sus hombros. El equipo había luchado un año para conseguir algo grande, y de repente todo se desvaneció. Para muchos de los que vivieron aquel partido, el trauma se convirtió en parte de su vida. Actualmente, y tras 25 años, la Gimnástica Segoviana vuelve a enfrentarse al Lealtad en un partido significativo, que recuerda aquel episodio tan doloroso.

La historia sigue viva entre los seguidores, y las emociones están a flor de piel mientras el equipo se prepara para un nuevo enfrentamiento en La Albuera. Chema, a lo largo de los años, ha mantenido su vínculo con el fútbol, aunque su carrera tomó un rumbo diferente. Si bien estuvo lejos del club tras aquel partido, su conexión emocional persiste.

En ese contexto, lo que sucedió hace décadas sigue resonando en la memoria colectiva de Segovia, donde la historia del ascenso fallido todavía se recuerda con pesadumbre. Este año, el encuentro no solo se trata del juego en sí, sino de cómo esos momentos del pasado todavía impactan la identidad de la Gimnástica Segoviana y de su afición.

por redaccion

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