El centro de menores Zambrana de Valladolid atraviesa uno de sus momentos más complicados. La institución se encuentra al cien por cien de su capacidad, con 66 internos, y el perfil de los jóvenes acogidos ha cambiado de forma notable en los últimos años. Así lo reconoció este martes el vicepresidente primero de la Junta de Castilla y León, Carlos Pollán, tras reunirse con la dirección del centro.

Pollán visitó el Zambrana pocas semanas después de que un motín protagonizado por varios internos dejara a dos trabajadores heridos y obligara a aislar a cinco menores. La visita forma parte de una ronda de reuniones impulsada desde la Consejería de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales para conocer de primera mano la situación del centro y recoger las demandas del personal.
El consejero apuntó directamente a la proliferación de bandas latinas como causa principal del aumento de ingresos registrado en los últimos años. «La delincuencia está creciendo, en muchos casos importada, con tipos que no habíamos visto nunca en España», afirmó ante los medios. Según Pollán, son precisamente las agresiones vinculadas a estos grupos las que están «alimentando» el centro.
De los 66 menores internos actualmente, 23 son ya mayores de edad. La Consejería está evaluando su situación para valorar un posible traslado a otro centro si fuera necesario. En cuanto al porcentaje de internos procedentes de bandas latinas, Pollán no quiso concretar cifras, aunque sí calificó el número de «elevado».
Tras la reunión, el consejero trasladó su apoyo a la dirección del centro y se comprometió a estudiar las demandas recogidas. Entre las necesidades más urgentes que señalaron los responsables del Zambrana figuran refuerzos en el área de seguridad y mejoras en los servicios educativos.
Pollán pidió además a la dirección un informe detallado con propuestas de mejora y anunció que en los próximos días se celebrará una nueva reunión, esta vez con el sindicato UGT como representante de los trabajadores.
El consejero insistió en que el objetivo de la Consejería es garantizar la reinserción de los menores y dotar al centro de todos los medios necesarios para que esa labor sea «lo más efectiva y rápida posible». «Queríamos calles seguras, barrios seguros, tolerancia cero con la delincuencia», subrayó.



