Casi 500 firmas para salvar la parada de autobús que el barrio de San Melchor necesita para llegar al hospital

Los vecinos de la calle Melchor García Sampedro en Oviedo han decidido plantar cara a lo que consideran un atropello silencioso: la supresión de la parada de la línea municipal F1 en su vía principal, un cambio que, denuncian, nadie les comunicó a tiempo y que amenaza con dejar aislado a un barrio con una población mayoritariamente envejecida.

Casi 500 firmas para salvar la parada de autobús que el barrio de San Melchor necesita para llegar al hospital

La movilización ha sido rápida y contundente. En apenas unos días, los afectados han conseguido reunir cerca de 500 firmas que este jueves llevarán en mano al Ayuntamiento de Oviedo, con la esperanza de que el equipo de gobierno frene la medida antes de que entre en vigor el próximo día 1 de septiembre.

Marifé Álvarez lleva viviendo en la zona desde 1982 y resume el sentir del barrio con pocas palabras: «Ya vamos tarde porque dicen que el día 1 las quitarán y no tuvimos tiempo, pero vamos a intentar llevar las firmas y que se haga algo». Para ella, el problema no es nuevo. Ya tuvieron que luchar para que instalaran una barandilla que ayudase a subir la pronunciada cuesta de la calle, y ni eso salió como esperaban. Ahora se añade otro obstáculo: «Nos ponen la parada en la calle Fuente Pelayo y tenemos que dar un rodeo enorme para coger un bus que nos lleve al hospital».

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La queja de los vecinos va más allá de los metros extra que tendrán que caminar. Cecilia del Río, otra de las afectadas, lo explica con claridad: «Quedamos aislados. No tienen en cuenta a la gente mayor y la obligan a subir cuestas pronunciadas para poder coger el autobús». Y añade algo que muchos en el barrio comparten: «Aquí hay vecinos que van a rehabilitación y caminar de más les supone un esfuerzo enorme».

A todo esto se suma la falta de información. Los residentes aseguran que la única explicación que han recibido es que se trata de un simple «traslado de recorrido», sin detalles ni alternativas claras para quienes más dependen del transporte público.

El autobús, recuerdan, no es un capricho para este barrio. Es el medio que conecta a sus mayores con los centros de salud, con los hospitales y con el resto de la ciudad.

Los vecinos confían en que la entrega de firmas sirva para abrir un diálogo real antes de que los cambios se hagan efectivos. El tiempo apremia.