La Diputación Provincial de Zamora ha resuelto el reparto de 200.000 euros destinados al mantenimiento de los colegios de Educación Infantil y Primaria en el medio rural, una ayuda que llega a 66 ayuntamientos de la provincia y cubre gastos tan esenciales como la calefacción, la electricidad o la limpieza de los centros.

La resolución definitiva, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, admite la totalidad de las solicitudes presentadas y distribuye el crédito entre 217 unidades educativas repartidas por comarcas como Aliste, Sayago, Sanabria, Tierra del Vino o Benavente y Los Valles.
El cálculo del reparto parte de una cantidad base de 921,65 euros por unidad educativa, resultado de dividir los 200.000 euros entre el total de aulas beneficiarias. En los casos en que un ayuntamiento solicitó menos de lo que le correspondía, el sobrante se redistribuyó entre los municipios que habían pedido una cuantía mayor, añadiendo casi 22 euros adicionales por unidad. El resultado final es prácticamente perfecto: la Diputación concede 199.999,97 euros, apenas tres céntimos por debajo del crédito disponible.
El municipio que recibe la mayor cuantía es Morales del Vino, con 15.098,17 euros para sus 16 unidades educativas, aunque había solicitado 22.000 euros para cubrir gastos de gasoil, electricidad y limpieza. Le siguen Puebla de Sanabria, con 6.723,99 euros para nueve unidades, y Monfarracinos, con 6.605,45 euros para siete aulas. Alcañices recibe 8.492,72 euros, también para nueve unidades, destinados a gasoil, luz, material de limpieza y personal.
La ayuda no olvida a los pueblos más pequeños. Almaraz de Duero, con una sola unidad educativa, recibe 943,64 euros, y Almeida de Sayago, con dos unidades, obtiene 1.603,80 euros para costear los gastos básicos de funcionamiento de su centro.
La convocatoria fue aprobada en mayo y fijó el plazo de solicitudes hasta el 8 de junio. La Comisión de Evaluación se reunió el 7 de agosto para examinar todas las peticiones. Los ayuntamientos beneficiarios deben estar al corriente de sus obligaciones tributarias y con la Seguridad Social para poder recibir las subvenciones.
Detrás de cada cifra hay un colegio que puede abrir sus puertas en septiembre. Y detrás de cada colegio, una comunidad rural que sigue apostando por el futuro de sus niños.
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