Las temperaturas extremas han impactado de manera alarmante en la salud de los segovianos, con un total de 39 muertes reportadas en 2025.

Estas defunciones, según los informes del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), están relacionadas tanto con olas de calor intensas durante el verano como con episodios de frío extremo durante el invierno. En particular, los adultos mayores han sido los más afectados, evidenciando la vulnerabilidad de este grupo ante condiciones climáticas adversas.

El informe destaca que la mayoría de las muertes se concentraron en el periodo estival, donde se registraron veinticuatro defunciones atribuibles directamente al calor. Agosto fue el mes más crítico, con dieciocho fallecimientos, lo que representa casi la mitad de los decesos vinculados a condiciones climáticas en la provincia. Las olas de calor prolongadas y las temperaturas nocturnas anormalmente altas agravan la situación de quienes padecen enfermedades crónicas.

Durante julio, se registraron cuatro muertes adicionales relacionadas con el calor, lo que acentúa la tendencia preocupante del aumento en la mortalidad asociada a temperaturas elevadas. El estudio de MoMo resalta un patrón recurrente: las altas temperaturas, especialmente durante el verano, son más letales que las bajas invernales. Por otro lado, enero se destacó como el mes con más fallecimientos por frío, concentrando diez decesos en una sola semana.

La relación entre edad y mortalidad es preocupante. La mayoría de las víctimas que fallecieron a causa de condiciones meteorológicas extremas tenían más de 65 años, y de las dieciocho muertes de agosto, catorce eran personas mayores de 85 años. Esta tendencia refleja un riesgo considerable para la población anciana, que requiere atención especial durante estas olas de calor y frío.

El cambio climático parece ser un factor determinante en la intensificación de estos fenómenos meteorológicos. Los datos del MoMo indican un aumento significativo en las muertes relacionadas con temperaturas extremas en la última década. En 2015, solo se registraron ocho muertes, en contraste con las 39 de 2025. Este incremento sostiene la preocupación sobre la salud pública y el bienestar en la región.

La vigilancia sobre estos fenómenos y sus efectos en la población debe ser un tema prioritario para las autoridades locales. Se espera que se tomen medidas para proteger a los ciudadanos, en especial aquellos más vulnerables, como los ancianos. Con el aumento previsto de las temperaturas por el cambio climático, la planificación y la respuesta oportuna son esenciales.

Frente a este panorama, muchos segovianos aguardan acciones concretas por parte del Ayuntamiento y otros organismos pertinentes. La atención a la salud pública y la mitigación de riesgos relacionados con el clima son necesidades urgentes que deben abordarse en los próximos meses.

por redaccion

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