El fuego entre Salas de Bureba y Cornudilla sigue sin control tras arrasar el pinar burgalés

Los equipos de extinción llevan desplegados desde la tarde del miércoles en el entorno del incendio declarado entre Salas de Bureba y Cornudilla, en la provincia de Burgos. Este jueves por la mañana, el fuego continúa activo y la Junta de Castilla y León mantiene el nivel 1 de peligrosidad sin haberlo levantado.

El fuego entre Salas de Bureba y Cornudilla sigue sin control tras arrasar el pinar burgalés

Las llamas se iniciaron en torno a las cuatro de la tarde del miércoles en un campo de cultivo próximo a la carretera CL-633, que une Cornudilla con Poza de la Sal. Las fuertes rachas de viento que azotaban la zona en ese momento actuaron como acelerador, extendiendo el fuego con rapidez hasta alcanzar un pinar cercano.

La gravedad de la situación obligó a movilizar un dispositivo de gran envergadura. En el punto álgido del incendio llegaron a desplegarse hasta 36 equipos, entre los que se contaban cinco helicópteros, dos bulldozers y numerosas unidades de ataque terrestre. A ellos se sumaron agricultores y vecinos de la zona, que colaboraron activamente en las labores de extinción.

La CL-633 tuvo que ser cortada al tráfico de manera temporal como medida de seguridad.

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Aunque las condiciones mejoraron con la llegada de la noche, el fuego nunca llegó a ser sofocado del todo. Durante la madrugada siguió activo, y al amanecer de este jueves aún permanecían desplegados 16 equipos terrestres trabajando sobre el terreno.

El incendio ha calcinado superficie de pinar, matorral y cultivo, y generó una enorme columna de humo visible desde varios puntos de la comarca. El origen de las llamas sigue siendo desconocido y está pendiente de investigación.

La jornada del miércoles registró además un segundo incendio en la provincia, en los alrededores de Carcedo de Burgos. Este se declaró apenas unos minutos después que el de Salas de Bureba y requirió la movilización de ocho equipos terrestres. A diferencia del primero, este sí pudo ser controlado. Los indicios iniciales apuntan a que su causa fue una negligencia, aunque las investigaciones continúan.

Dos incendios simultáneos en la misma provincia en pocas horas vuelven a poner sobre la mesa la vulnerabilidad del monte burgalés ante el fuego en los meses de verano, especialmente cuando el viento y la sequedad del terreno se combinan de forma adversa.