El puerto de Ciutadella lleva varios días bajo el influjo de uno de los episodios de rissaga más intensos registrados en la última década. Las oscilaciones del nivel del mar han superado el metro en varias jornadas consecutivas, manteniendo en alerta naranja a las autoridades y a los vecinos de la zona.

El jueves por la mañana, concretamente a las 8.25 horas, los instrumentos de medición registraron una oscilación máxima de 123 centímetros en el puerto de Ciutadella. Esta cifra superó los 110 centímetros del miércoles a las 17.40 horas, consolidando una tendencia al alza que ha puesto en guardia a los servicios meteorológicos.
Según los datos facilitados por el portavoz adjunto de Aemet Baleares, la alerta naranja arrancó el miércoles 26 de agosto a las 11.00 horas y se mantuvo activa durante toda la jornada del jueves, con previsión de finalizar el viernes a las 8.00 horas. La probabilidad de que el fenómeno se produzca se sitúa entre el 40 y el 70 por ciento, y no se descarta que las oscilaciones lleguen a alcanzar el metro y medio.
El inicio de la semana ya dejó un dato llamativo: el pasado lunes 24 de agosto, la rissaga provocó una oscilación de 1,44 metros en el mismo puerto, la mayor medida en los últimos diez años. Aunque la cifra impresiona, los registros históricos de Aemet recuerdan que el fenómeno puede ser mucho más devastador.
En total, ocho jornadas a lo largo de la historia han superado el umbral de alerta roja, fijado en dos metros. El episodio más extremo ocurrió el 15 de junio de 2006, cuando el nivel del mar osciló entre cuatro y cinco metros. Le siguieron la rissaga del 21 de junio de 1984, con entre 3,5 y cuatro metros, y la del 3 de agosto de 1998, que alcanzó los 2,3 metros.
De cara al fin de semana, las previsiones apuntan a precipitaciones débiles acompañadas de barro, con tendencia a que el cielo se despeje el domingo. Los técnicos de Aemet siguen monitorizando la evolución del fenómeno hora a hora, ya que los datos del jueves no son definitivos y la situación puede variar.
Por el momento, la ciudadanía de Ciutadella convive con un episodio que, aunque lejos aún de los grandes desastres históricos, pone de relieve la singularidad y la vulnerabilidad de este puerto ante uno de los fenómenos meteorológicos más característicos de Menorca.
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