El Ayuntamiento de Salamanca ha puesto en marcha la licitación de dos contratos para sustituir casi dos kilómetros de cañerías en los barrios de Pizarrales, San Cristóbal, San Esteban y Fontana. La actuación afectará a 19 calles y supondrá una inversión total de 652.095 euros para modernizar unas infraestructuras que acumulan décadas de uso.

El objetivo es claro: reducir las averías y garantizar un suministro de agua más estable y sin interrupciones para los miles de vecinos que residen en estas zonas de la ciudad.
Las obras se han dividido en dos proyectos para agilizar los plazos y causar las menores molestias posibles. El primero, con un presupuesto de algo más de 412.000 euros, contempla la sustitución de 1.229 metros de conducciones en la Plaza de San Román y en calles como Lucero, Huertas, Hortaleza, Escoto, Monte Olivete, Mártires y Cerca, entre otras. Su ejecución está prevista en cinco meses.
El segundo contrato, dotado con cerca de 240.000 euros, abarcará 682 metros de red en la Plaza de la Enseñanza y en calles como Afiladores, Levante, Hilanderas, Antonio García Boiza, Carteros y Panaderos, con un plazo de tres meses para su conclusión.
Además de cambiar las tuberías principales, los trabajos incluyen la renovación de las acometidas domiciliarias y la instalación de bocas de riego e hidrantes contraincendios. También se colocarán ventosas y pozos de limpia en los puntos donde sea necesario.
Con estas nuevas actuaciones, sumadas a las que ya están en marcha en la calle Libreros y en otros barrios de la ciudad, el total de red renovada durante el actual mandato municipal superará los 20 kilómetros en 110 calles, marcando un récord histórico en la gestión del agua en Salamanca.
Los datos avalan la eficacia de esta apuesta inversora. En el primer semestre de 2026, las roturas en la red de distribución cayeron un 36 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, el mejor registro de la última década. Desde que en 2017 se implantó el sistema de Gestión Activa de Presiones, las averías se han reducido en un 62 por ciento y se han ahorrado más de 20 millones de metros cúbicos de agua, el equivalente al consumo de toda la ciudad durante catorce meses.
Cada tubería sustituida alarga en 16 años la vida útil de la red, una inversión que, aunque pasa desapercibida bajo el asfalto, cambia de forma tangible la calidad de vida de los salmantinos.



