La cocina tradicional del cocido en Cañicosa se está convirtiendo en un fenómeno destacable en la región. Este pequeño pueblo, con apenas trece habitantes, ha visto cómo su único bar, conocido como Tasca GH, se ha transformado en un lugar popular para disfrutar de este plato, que supera las 3.000 raciones en cada temporada. Guillermo Bartolomé, el propietario, tomó la decisión de abrir este bar en la casa de sus abuelos, transformando un espacio familiar en un centro de encuentro comunitario.

La historia detrás de esta iniciativa surge de una búsqueda personal. Bartolomé, tras dejar su trabajo como fontanero, decidió dar vida a Cañicosa a través de la gastronomía. Al principio, el local solo ofrecía vinos y pinchos. Sin embargo, su pasión por la cocina y el deseo de ofrecer algo más llevaron a la creación de recetas tradicionales que han capturado el interés de los vecinos y visitantes. La chimenea se ha convertido en el corazón del bar, donde se preparan los cocidos, lo que añade un aspecto auténtico y acogedor al lugar.

Desde el instante en que comenzó a ofrecer el cocido en un evento especial en diciembre, la demanda no ha hecho más que crecer. Bartolomé recordaba las recetas de su abuela y decidió ponerlas en práctica. Esto llevó a que cada vez más comensales pidieran el popular plato, no solo en el bar, sino también para llevar a casa. Esto ha derivado en la saturación de la cocina de un lugar que, a pesar de ser pequeño, ha logrado atraer tanto a la comunidad cercana como a turistas de zonas aledañas.

Dada la limitación de espacio en el local, el equipo trabaja para satisfacer una demanda que supera al uso habitual del bar. En los días de mayor afluencia, pueden tener hasta cuarenta pedidos para llevar. Sin embargo, Bartolomé ha encontrado la forma de hacer frente a este crecimiento, incorporando a más personal en la cocina y en el servicio, logrando así mantener la calidad del producto y la atención al cliente.

Los ingredientes del cocido son sencillos y tradicionales: pollo, chorizo, morcilla y varios tipos de carne junto a las verduras. Esta combinación, cocinada a fuego lento, resulta en un plato que no solo alimenta, sino que invita a compartir y disfrutar en compañía. Cada ración que sale de la cocina lleva una parte del legado familiar que Bartolomé ha querido mantener viva.

El crecimiento del negocio también ha tenido implicaciones para el emblema del turismo rural en la zona. Las casas rurales y visitantes han comenzado a buscar el cocido de Cañicosa como un atractivo más de su oferta, impulsando la economía local. Así, lo que comenzó como una pequeña idea ha crecido, mostrando la capacidad de los pequeños pueblos para adaptarse y ofrecer experiencias únicas.

Con el inicio de la nueva temporada, se esperan aún más pedidos y reservas, lo que pone de manifiesto que la tradición culinaria tiene un espacio importante en la vida de Cañicosa. La comunidad local permanece expectante sobre cómo esta situación evolucionará en el futuro, ya que la historia del cocido de Cañicosa sigue desarrollándose.

por redaccion