La reforma de la SG-500 no llegará antes de 2027: la Junta aún espera un informe ambiental clave

La carretera SG-500, que une El Espinar con el límite entre las provincias de Segovia y Ávila, tendrá que seguir esperando. La Junta de Castilla y León no prevé poder licitar su reforma hasta que entren en vigor los presupuestos del año 2027, según ha confirmado la consejera de Movilidad, Transformación Digital e Inteligencia Artificial, Cristina Sanchidrián.

La reforma de la SG-500 no llegará antes de 2027: la Junta aún espera un informe ambiental clave

El principal escollo en este momento es un estudio sobre las afecciones ambientales de la vía, que todavía no ha llegado a manos de la Consejería. Sanchidrián calcula que el documento podría estar disponible entre finales de septiembre y principios de octubre de este año.

Una vez recibido ese informe, los técnicos tendrán que incorporar sus conclusiones al proyecto ya redactado y actualizar los precios, un proceso que según la consejera podría prolongarse entre uno y dos meses adicionales.

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Solo después de completar todos esos trámites, la licitación podrá incluirse en las nuevas cuentas autonómicas para 2027. «Esperemos que dentro de los nuevos presupuestos podamos hacer ya la licitación de la obra», declaró Sanchidrián, quien insistió en calificar la intervención como «muy necesaria» para las provincias de Segovia y Ávila.

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La consejera también subrayó el papel de la SG-500 como alternativa a las autopistas de peaje que conectan ambas provincias con Madrid, un argumento que los vecinos y representantes municipales llevan años esgrimiendo para reclamar su mejora.

El presupuesto inicial del proyecto rondaba los seis millones de euros, aunque estimaciones previas de la propia Consejería lo situaban cerca de los 6,5 millones. La cifra definitiva dependerá de la actualización de costes y de las medidas ambientales que deban añadirse al proyecto.

En cuanto a los plazos de ejecución, la previsión inicial contempla 24 meses de obras, aunque los propios responsables técnicos reconocen que podrían ampliarse ligeramente según los ajustes que se introduzcan.

La necesidad de esta intervención no es nueva. La carretera acumula más de una década de reclamaciones por sus numerosos cambios de rasante y los tramos con visibilidad reducida, condiciones que la convierten en una vía especialmente problemática, sobre todo en los meses de invierno cuando las heladas y la nieve agravan el deterioro del asfalto.

La paciencia de los usuarios de la SG-500 tendrá que resistir, al menos, otro año y medio más.