Poveda de la Sierra celebra tres décadas de la Fiesta Ganchera con un emotivo homenaje al río Tajo y sus tradiciones

Centenares de personas se congregaron este fin de semana en Poveda de la Sierra para conmemorar el trigésimo aniversario de la Fiesta Ganchera del Alto Tajo, una celebración que une memoria, cultura y reivindicación en torno a uno de los oficios más singulares de la historia de esta comarca de Guadalajara.

Poveda de la Sierra celebra tres décadas de la Fiesta Ganchera con un emotivo homenaje al río Tajo y sus tradiciones

La plaza del municipio se llenó hasta la bandera en una edición especialmente cargada de simbolismo, marcada por el paso de tres décadas desde que la fiesta comenzara a rendir tributo a los gancheros, aquellos hombres que durante generaciones condujeron troncos de madera a lo largo del río Tajo.

Como madrina de honor de esta XXX edición estuvo presente la periodista y presentadora de televisión Lorena García, quien agradeció públicamente a través de sus redes sociales la invitación de la Asociación de Municipios Gancheros del Alto Tajo y del alcalde de Poveda de la Sierra. «La tradición de los Gancheros en mi rincón en el mundo, el Alto Tajo», escribió la comunicadora, que acudió al acto acompañada de su familia.

Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la proyección de cerca de 30 minutos del documental Las voces de nuestro río, obra del compositor y cineasta Mario de Benito. El trabajo, que tendrá una duración total de unos 80 minutos, tiene como objetivo preservar los testimonios de quienes vivieron en primera persona este oficio tradicional y la vida de las comunidades asentadas a orillas del Alto Tajo.

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De Benito describió la celebración como «un día de esos con unos recuerdos y unos sentimientos encontrados», visiblemente emocionado por compartir el momento con antiguos gancheros presentes en el acto. «Ver a todos estos mayores, estos maestros que han hecho que este territorio sea lo que es. Y oírlos y oír esas enseñanzas que tanto falta nos hacen en esta época, pues la verdad es que fue tremendo», afirmó el cineasta.

El director se definió a sí mismo como mero transmisor de una historia que no le pertenece: «Yo simplemente soy un contador de lo que me cuentan ellos».

De Benito aprovechó también para lanzar un mensaje de responsabilidad colectiva sobre el futuro del entorno y de quienes lo habitan. «Lo más importante es que cuidemos este entorno, nuestro río, pero sobre todo que cuidemos a la gente que está aquí y a todos los que han hecho posible todo esto», subrayó.

Una fiesta que, treinta años después de su primera edición, sigue demostrando que la memoria de un pueblo es su mayor patrimonio.