Un vecino de Ojacastro ha dado la voz de alarma sobre el estado de abandono en que se encuentra el drenaje de la carretera LR-111 a su paso por esta localidad riojana del valle del Oja. La denuncia llega acompañada de fotografías que muestran una acumulación preocupante de tierra, hierbas y restos vegetales en los márgenes de la vía y en los puntos diseñados para evacuar el agua de lluvia.

El afectado no escatima en palabras a la hora de describir la situación. «Me atrevo a decir que casi todas las alcantarillas están obstruidas», asegura, señalando directamente a la Comunidad Autónoma de La Rioja como responsable del mantenimiento de esta infraestructura. «Así es como la CCAA de La Rioja mantiene la LR-111 a su paso por Ojacastro», lamenta con evidente frustración.
Las imágenes aportadas por el denunciante no dejan lugar a dudas. Los laterales de la carretera presentan una acumulación de vegetación que impide el correcto funcionamiento del sistema de drenaje, una situación que, de prolongarse, podría provocar problemas graves en cuanto lleguen las lluvias otoñales, habituales en esta zona de La Rioja.
El riesgo no es menor. Unas alcantarillas obstruidas son incapaces de canalizar el agua durante episodios de lluvia intensa, lo que puede traducirse en inundaciones puntuales sobre la calzada, pérdida de visibilidad y un aumento considerable del peligro para los conductores que circulan por esa vía.
La LR-111 es una carretera que conecta localidades del valle del Oja y registra un tráfico habitual tanto de residentes como de vehículos de trabajo relacionados con la actividad agrícola de la zona. Su buen estado de conservación resulta esencial para la seguridad de quienes la usan a diario.
Esta no es la primera vez que los vecinos de municipios riojanos tienen que recurrir a la denuncia pública para llamar la atención sobre el mantenimiento deficiente de las carreteras autonómicas. La pregunta que se hacen muchos es cuánto tiempo habrá que esperar antes de que la administración competente envíe a sus equipos a limpiar los sumideros y restablecer el drenaje adecuado de la vía.
Por el momento, el aviso está sobre la mesa. Solo falta que alguien al otro lado lo atienda antes de que llegue el mal tiempo.



