Vecinos del centro de Logroño, hartos del MUWI: «Parecía que tenía el concierto dentro de mi habitación»

La celebración del festival MUWI en el corazón de Logroño ha vuelto a encender el debate sobre el impacto de los grandes eventos en la calidad de vida de los residentes del centro histórico. Una vecina de la ciudad, María, ha alzado la voz para denunciar que el ruido generado por el festival se coló literalmente en sus noches, impidiendo el descanso que cualquier ciudadano tiene derecho a disfrutar en su propia casa.

Vecinos del centro de Logroño, hartos del MUWI: "Parecía que tenía el concierto dentro de mi habitación"

María no oculta que su queja puede sonar conocida, pero insiste en que la situación que la motiva también lo es. Semana tras semana, espacios como el Revellín y el Espolón acogen conciertos y actividades que convierten el centro de Logroño en un escenario permanente de ocio sonoro. Una dinámica que, a su juicio, ha dejado de ser excepcional para convertirse en monotonía.

«El ruido se ha introducido en la vida de los que vivimos en esas zonas», señala esta logroñesa, que describe cómo los decibelios del festival MUWI traspasaron paredes y ventanas hasta instalarse en su dormitorio. Una experiencia que, lejos de quedar en anécdota, refleja el malestar creciente de quienes comparten vecindario con este tipo de celebraciones masivas.

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La vecina también apunta a una contradicción que considera llamativa: algunos organizadores presentan sus eventos como una reivindicación de derechos, pero en su opinión no tienen en cuenta los de quienes viven a su alrededor. «No respetan los de los demás», afirma con rotundidad.

A ello suma otro efecto no deseado: la acumulación de ruido y suciedad termina generando rechazo entre los propios residentes, provocando justo lo contrario de lo que se busca. Muchos vecinos, dice, acaban evitando los espacios y dejando de consumir en ellos.

Su crítica alcanza también al Ayuntamiento de Logroño, al que reprocha no hacer cumplir la normativa vigente. La paradoja es evidente: el mismo consistorio que ha defendido medidas para proteger el Casco Antiguo del ruido es, según María, quien permite que se incumpla la Ley del Ruido de forma reiterada.

El debate sobre el equilibrio entre la oferta cultural y el derecho al descanso no es nuevo en Logroño. Pero testimonios como el de María recuerdan que detrás de cada festival hay también personas que simplemente quieren dormir tranquilas en su casa.