Los incendios de Quisicedo y Cornudilla quedan controlados tras movilizar decenas de medios aéreos y terrestres

Los servicios de emergencias de Castilla y León han logrado controlar los dos grandes incendios forestales que han mantenido en alerta a la provincia de Burgos durante los últimos días, aunque los trabajos de vigilancia continúan sobre el terreno para evitar nuevos rebrotes.

Los incendios de Quisicedo y Cornudilla quedan controlados tras movilizar decenas de medios aéreos y terrestres

El fuego declarado en Quisicedo, en la comarca de Merindad de Sotoscueva, ha calcinado 9,22 hectáreas de superficie arbolada. Para frenar su avance fue necesario movilizar hasta 38 medios entre tierra y aire. Aunque el incendio no está completamente extinguido, su propagación ha sido detenida y hoy permanecen en la zona dos agentes medioambientales y dos autobombas en labores de vigilancia. El origen del fuego sigue siendo desconocido.

En el caso del monte de Cornudilla, situado entre Salas de Bureba y Oña, los helicópteros ya no sobrevuelan la zona, pero un agente medioambiental, una cuadrilla de tierra y bomberos de la Diputación mantienen su presencia ante el riesgo de que algún foco se reactive, como ya ocurrió el pasado sábado. Todavía no se ha informado oficialmente sobre la superficie afectada, aunque todo apunta a que el incendio pudo originarse a partir de una cosechadora que trabajaba en las inmediaciones del pinar.

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La jornada del domingo trajo además nuevos sustos en varios puntos de la provincia. En La Horra, en la comarca de La Ribera, bomberos forestales y dos helicópteros sofocaron en menos de una hora un conato de incendio que afectó a 0,3842 hectáreas. Asimismo, hubo que intervenir en sendos focos en Sotresgudo y Miranda de Ebro, sin que se hayan registrado consecuencias graves en ninguno de los dos casos. Las causas de estos últimos fuegos tampoco han sido comunicadas.

El fin del verano llega con el balance de un fin de semana especialmente duro para los montes burgaleses, con varios frentes activos de forma simultánea y decenas de profesionales trabajando contrarreloj para minimizar los daños. La sequía y las altas temperaturas propias de estas fechas siguen poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los operativos de extinción en toda la región.

Los efectivos de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León siguen en alerta máxima y no descartan nuevas intervenciones en las próximas horas si las condiciones meteorológicas no mejoran.