La Concha del Espolón de Logroño estrena su segunda gran reforma para acoger un servicio de atención a mayores

La Concha del Espolón, uno de los iconos más reconocibles de Logroño, vuelve a cubrirse de andamios. Casi setenta y dos años después de su inauguración y treinta después de su primera gran transformación, el emblemático auditorio de la plaza más céntrica de la ciudad afronta estos días el inicio de unas obras que se prolongarán entre 2026 y 2027.

La Concha del Espolón de Logroño estrena su segunda gran reforma para acoger un servicio de atención a mayores

El objetivo de esta segunda gran reforma es habilitar la zona trasera del edificio para albergar un futuro servicio de atención a personas mayores de La Rioja, una función muy distinta a la que cumplió ese mismo espacio cuando, en 1996, fue reconvertido en oficina regional de turismo inaugurada por el entonces príncipe Felipe.

Conviene aclarar que las obras no afectan al auditorio en sí, ese escenario semicircular que tantos logroñeses llevan grabado en la memoria, sino a la pérgola y al espacio de dos plantas que la rodea, un semisótano y una planta superior que a lo largo de las décadas han acogido bares, comercios y servicios de todo tipo.

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La Concha fue inaugurada el 21 de septiembre de 1954, en plenas fiestas de San Mateo, sustituyendo al quiosco de música que desde 1892 presidía El Espolón. Su diseño, obra del arquitecto Jaime Carceller, no estuvo exento de polémica en su momento, aunque el tiempo acabó por integrarlo definitivamente en el paisaje urbano de la ciudad.

Se cuenta que Carceller se inspiró en un auditorio de San Francisco para trazar los planos. Los elementos decorativos que flanquean el escenario, con instrumentos musicales esculpidos en piedra, fueron añadidos en 1957 por el escultor Joaquín Lucarini, completando una obra que el excronista oficial Jerónimo Jiménez describió en su obra Las calles de Logroño y su historia con todo detalle.

Si la fachada principal ha permanecido más o menos intacta desde mediados del siglo pasado, la parte trasera es la que ha ido acumulando cambios con el paso de los años, y ahora volverá a transformarse para adaptarse a las nuevas necesidades de la ciudad.

Las obras arrancan con Logroño ya pensando en las próximas fiestas de la Vendimia, una coincidencia que no pasa desapercibida para quienes conocen la historia del edificio. La Concha sigue siendo, setenta y dos años después, el corazón de El Espolón.