Logroño recupera uno de sus miradores más singulares. La torre de la iglesia de Santiago vuelve a recibir visitantes después de una década de cierre obligado por el mal estado de su escalera interior, y quienes ya han subido sus 220 escalones aseguran que la espera ha merecido la pena.

Las visitas se suspendieron en 2016 tras detectarse grietas en el acceso a la parte alta de la construcción. Desde entonces, logroñeses y turistas han tenido que conformarse con admirar la torre desde la calle, sabiendo que en su cima esperaba una de las vistas más impresionantes de la ciudad.
Este 2026, diez años después, ese privilegio vuelve a estar al alcance de cualquiera que se atreva con el ascenso. Las visitas guiadas arrancaron oficialmente en mayo, aunque es ahora, coincidiendo con las fiestas de San Mateo, cuando se impulsará su difusión para que más ciudadanos y visitantes se animen a subir.
El recorrido dura aproximadamente 45 minutos y contempla hasta seis paradas: el cuarto de las cabezas, las bóvedas, el cuarto del reloj, las campanas, la terraza superior y, de bajada, el balcón sobre la iglesia donde estuvo el órgano original. Al final de la subida, una plataforma elevada recorre el borde interior de la torre y permite disfrutar de una panorámica completa de 360 grados sobre Logroño, el río Ebro y el paisaje que se extiende más allá.
Pedro Marín, voluntario de la parroquia, lleva todo el verano ejerciendo de guía entusiasta. Calcula que alrededor de 250 personas ya han completado la subida desde que se abrió al público.
Las visitas se realizan viernes y sábados a las 10.30 y a las 17.00 horas, y los domingos a las 11.30 horas. Durante el verano se ha añadido además una sesión al atardecer los jueves, viernes y sábados a las 20.00 horas. Es necesaria reserva telefónica previa, y la entrada funciona por donativo voluntario que cada visitante decide al terminar.
Las obras de restauración de la escalera, que incluyeron la sustitución del segundo tramo construido originalmente en ladrillo, contaron con una financiación municipal de 60.000 euros. La intervención fue coordinada por la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.
La torre de Santiago se suma así a la de La Redonda, abierta en el verano de 2025, en la incipiente red de miradores del casco antiguo logroñés. La Diócesis ya ha expresado su intención de seguir ampliando esta red con las torres de Palacio y San Bartolomé en el futuro.
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