Los aficionados que se dieron cita este lunes en las calles de Cuéllar no salieron defraudados. El segundo encierro del ciclo cuellarano dejó imágenes para el recuerdo gracias a la nobleza y el brío de los astados de la ganadería de Partido de Resina, que pusieron el corazón en un puño a los mozos y al público congregado en el recorrido.

La salida de los corrales transcurrió sin contratiempos, pero el recorrido no estuvo exento de dificultades antes de llegar a la ciudad. En el pinar, las reses atravesaron el tramo a una velocidad notable, aunque manteniéndose bastante juntas. Ya en la rastrojera, tras cruzar la carretera de Cantalejo, se logró reunir de nuevo a la manada.
El alcalde de Cuéllar, Carlos Fraile, que un año más siguió el encierro a caballo, reconoció que hubo momentos de tensión y situaciones complicadas durante el traslado. En la primera mitad del camino, el grupo de caballos estuvo algo descontrolado, algo que se fue corrigiendo en la segunda mitad gracias a la coordinación entre la dirección de campo, la Guardia Civil y el propio regidor. El resultado fue un descenso del Embudo ordenado y con la manada agrupada.
Una vez en las calles, llegó lo mejor de la mañana. El hecho de que el grueso de los bueyes quedara algo rezagado permitió a los mozos correr con más proximidad a los pitones de los toros bravos, lo que dio lugar a carreras vistosas y llenas de adrenalina. Fraile destacó la nobleza que mostraron las reses como uno de los factores clave de la espectacularidad del encierro. Y la buena noticia: no hubo ningún herido por asta de toro, un alivio tras el primer encierro del ciclo, que dejó un herido y varios contusionados.
La cita atrajo además a numerosos aficionados llegados de fuera de la provincia, entre ellos un buen número de miembros de la Fundación Pablo Romero, procedentes de Nimes, en Francia, que se desplazaron expresamente para ver correr a los de Partido de Resina.
Como única incidencia reseñable, un vehículo mal aparcado en uno de los túneles de paso del encierro obligó a intervenir a la Policía Local y a Protección Civil para su retirada antes de que los toros llegaran al lugar.
Cuéllar sigue enganchada a sus encierros. La fiesta continúa.
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