El CEIP San Gil en Cuéllar ha estado sin calefacción durante una semana, del 12 al 19 de enero, debido a una avería en el sistema de calefacción. Más de doscientos alumnos, desde bebés hasta alumnos de sexto de Primaria, han padecido las consecuencias del frío intenso, que incluso llevó a cortes en el suministro eléctrico en el centro. La situación se volvió crítica, generando preocupaciones entre las familias y el personal docente sobre el bienestar de los estudiantes.

La avería comenzó a manifestarse el 8 de enero, justo después de las vacaciones de Navidad. Según la presidenta del AMPA, Esther González, el sistema de calefacción había mostrado fallos intermitentes a lo largo del curso, pero se volvió inoperante el 12 de enero. La caldera, que funciona con pellets y que ya tiene varios años de uso, presenta riesgos de nuevos problemas en el futuro.
El Ayuntamiento explicó que la demora en la reparación se debió a la falta de una pieza de repuesto, que debía haber llegado el 16 de enero, pero se retrasó y no llegó hasta el lunes 19. Mientras tanto, se utilizaron calefactores eléctricos en las aulas, pero esto ocasionó sobrecargas que provocaron cortes de luz, lo que complicó aún más el ambiente escolar.
El personal docente se vio obligado a reubicar a los alumnos para optimizar el uso de la calefacción provisional. Sin embargo, esta solución no fue suficiente, y los cortes eléctricos continuaron. El problema fue finalmente resuelto por un electricista local, permitiendo que la calefacción volviera a funcionar, aunque de manera temporal.
El alcalde de Cuéllar, Carlos Fraile, confirmó que la instalación de piezas de repuesto ha costado 3.500 euros. También se detectó la necesidad de sustituir otros componentes eléctricos por un coste adicional de 3.000 euros. Mientras el Ayuntamiento se comprometió a garantizar el funcionamiento de la caldera, no se han planteado mejoras que aseguren su fiabilidad a largo plazo.
Los padres y la dirección del colegio han manifestado su deseo de reunirse con el Ayuntamiento para establecer un plan a largo plazo. La preocupación radica en que la caldera ya ha presentado problemas recurrentes desde el inicio del curso escolar. Hay expectativas de que se tomen medidas preventivas para evitar situaciones similares en el futuro.
En este contexto, la comunidad escolar también busca soluciones definitivas, destacando que los mantenimientos deben llevarse a cabo en períodos menos activos, como el verano, para evitar contratiempos en invierno. Pendiente de una reunión con el Ayuntamiento, la problemática sigue generando inquietud entre los padres y docentes en Cuéllar.
