Vecinos de las Arribes crean su propio sistema de carpooling por WhatsApp ante la ausencia de autobuses rurales

Los habitantes de la Ramajería y las Arribes salmantinas se organizan en un grupo de mensajería para compartir coche y gastos hasta la capital, una iniciativa que ya cuenta con más de 250 participantes en apenas días.

Vecinos de las Arribes crean su propio sistema de carpooling por WhatsApp ante la ausencia de autobuses rurales

La falta de transporte público en los pueblos de la provincia de Salamanca lleva años siendo una queja constante entre sus vecinos. Las frecuencias insuficientes, la ausencia de opciones de regreso y la desconexión entre pequeños municipios han empujado a sus habitantes a buscar soluciones propias. La última de ellas tiene nombre propio: RamaCar.

La iniciativa, impulsada entre otras entidades por la Asociación de Villasbuenas y Alrededores y la Asociación Cultural de Barruecopardo, funciona a través de un grupo de WhatsApp en el que cualquier persona puede publicar su trayecto, indicando origen, destino, hora de salida, plazas disponibles y, si lo desea, los gastos a repartir entre los ocupantes del vehículo.

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El sistema recuerda al popular Blablacar, pero adaptado a la realidad rural charra: más informal, más cercano y completamente gratuito en su gestión. Cada conductor decide las condiciones de su viaje. Incluso puede ofrecerlo sin coste alguno.

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Nuria, vecina de Villasbuenas y una de las impulsoras del proyecto, recuerda los tiempos en que cogía el autobús para ir y volver a Salamanca entre semana, o se acercaba por las tardes hasta la piscina de Vitigudino para volver a cenar en casa. Hoy eso es impensable. Ella realiza el trayecto de ida y vuelta a la capital al menos cuatro veces al mes y reconoce que la necesidad es real y urgente.

La respuesta ciudadana ha superado todas las expectativas de los organizadores. En muy poco tiempo, el grupo de WhatsApp ya reúne a más de 250 personas de distintas edades: jóvenes, personas de mediana edad y mayores de 70 años que ven en RamaCar una tabla de salvación para seguir conectados con la capital.

Sus promotores dejan claro que no pretenden competir con ningún servicio ni causar perjuicio económico a nadie. Todo lo contrario: quieren fomentar la vida en los pueblos y facilitar las idas y venidas de quienes los habitan.

La responsabilidad de cada desplazamiento recae exclusivamente en los participantes del viaje. El grupo actúa únicamente como punto de encuentro entre quienes necesitan moverse y quienes tienen espacio en su coche.

Una solución vecinal que nace de la necesidad y que refleja, una vez más, que el mundo rural no espera: se busca la vida como puede.