El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha reaparecido ante la opinión pública para hacer balance del trabajo de su gobierno y fijar las prioridades del nuevo curso. Entre reivindicaciones y proyectos ilusionantes, dos asuntos siguen pesando sobre la agenda municipal: la Zona de Bajas Emisiones y la saturación diaria de la A-42.

En una entrevista radiofónica, el regidor defendió que su gobierno ha supuesto un cambio real en la forma de gestionar la ciudad, apoyado en el diálogo y, sobre todo, en cumplir los compromisos adquiridos. Aun así, reconoció que quedan flecos importantes por resolver.
El más urgente es la Zona de Bajas Emisiones. Toledo sigue sin implantarla y el alcalde admitió que la situación le preocupa de forma especial, ya que el Ayuntamiento podría verse obligado a devolver cerca de cinco millones de euros recibidos precisamente para poner en marcha esa medida. Sin embargo, no concretó ningún calendario para su aplicación.
En paralelo, Velázquez lanzó una petición directa al Gobierno central: la liberalización del peaje de la AP-41. El alcalde considera que esta medida es la solución más rápida y viable para aliviar los atascos de la A-42, una vía que, según sus palabras, se ha quedado pequeña ante el crecimiento demográfico e industrial de La Sagra. La petición cuenta con el respaldo de la Diputación Provincial y la Junta de Castilla-La Mancha.
Entre las buenas noticias, Velázquez anunció el inicio de las obras de reforma de la estación de autobuses, con mejoras en accesibilidad, iluminación y climatización. También destacó el proyecto de convertir la antigua Escuela de Enfermería de Palomarejos en una residencia universitaria con 200 habitaciones y capacidad para más de 300 estudiantes, un impulso que considera clave para revitalizar ese barrio junto a la recuperación del antiguo Hospital Virgen de la Salud.
En materia de vivienda, el alcalde apostó por la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda como herramienta para aumentar el parque público. Ya se han entregado cinco pisos en el Salón Rico, y hay promociones previstas en la avenida de Santa Bárbara y en el antiguo edificio de Radio Nacional de España.
El nuevo curso político en Toledo arranca, por tanto, con proyectos en marcha y con retos sin resolver que seguirán marcando el debate en los próximos meses.
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