La viña de Labastida que no podrá convertirse en apartamentos de contenedor: Patrimonio dice no

El sueño de convertir una antigua viña en un conjunto de apartamentos turísticos fabricados con contenedores se ha topado con un muro legal en Labastida. La Dirección de Patrimonio Cultural del Gobierno Vasco ha frenado el proyecto al considerar que es incompatible con la protección que ampara ese suelo.

La viña de Labastida que no podrá convertirse en apartamentos de contenedor: Patrimonio dice no

Las parcelas en cuestión forman parte del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo de Rioja Alavesa, un espacio reconocido como Bien Cultural con categoría de Conjunto Monumental. Esta figura de protección, una de las más exigentes del ordenamiento cultural vasco, limita de forma estricta cualquier intervención que pueda alterar el paisaje histórico y productivo de la zona.

El proyecto pretendía aprovechar el auge del turismo rural en la comarca para instalar una serie de módulos habitables a partir de contenedores reciclados, una fórmula de alojamiento que se ha popularizado en los últimos años por su menor coste de construcción y su supuesto perfil sostenible. Sin embargo, los técnicos de Patrimonio han concluido que la actuación afectaría negativamente a los valores paisajísticos y patrimoniales que justifican precisamente esa protección especial.

Noticias de Vitoria en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Labastida es uno de los municipios más representativos de la Rioja Alavesa, una tierra donde las viñas dibujadas en ladera, las bodegas tradicionales y los pueblos medievales conforman un conjunto de alto valor histórico y cultural. No es casualidad que ese paisaje haya sido reconocido con una de las categorías de protección más elevadas que contempla la normativa del País Vasco.

La resolución denegatoria de Patrimonio no cierra la puerta a cualquier tipo de aprovechamiento turístico en la zona, pero sí exige que cualquier iniciativa respete los criterios establecidos para la conservación del conjunto monumental. En la práctica, eso implica que las intervenciones deben integrarse de forma armónica con el entorno y no alterar la imagen tradicional del paisaje vinícola.

El caso reabre el debate sobre cómo compatibilizar el desarrollo del turismo rural con la preservación de los espacios que, precisamente, atraen a los visitantes. Un equilibrio que en municipios como Labastida resulta especialmente delicado, pero también especialmente necesario.