Isla Natura da sus primeros pasos: un gimnasio y una cervecería abren camino en el nuevo barrio de Sevilla

El barrio de Palmas Altas, conocido oficialmente como Isla Natura, comienza a despertar. Con más de 3.000 vecinos ya instalados entre sus torres de viviendas, el nuevo gran proyecto urbanístico del sur de Sevilla da por fin señales de vida comercial tras años de grúas y polvareda.

Isla Natura da sus primeros pasos: un gimnasio y una cervecería abren camino en el nuevo barrio de Sevilla

Hace apenas un lustro, estos terrenos eran un descampado prácticamente desconocido para la mayoría de los sevillanos, frecuentado solo por quienes visitaban el campus de Abengoa o quienes animaban los populares botellones en sus aparcamientos. Hoy, en ese mismo suelo, se levanta una de las apuestas urbanísticas más ambiciosas de la capital hispalense en los últimos años: 67 hectáreas entre Los Bermejales y el margen izquierdo del río Guadaira que llegarán a albergar a casi 8.000 personas.

El primer negocio en abrir sus puertas ha sido un centro de entrenamiento personal llamado Mono, ubicado en la calle Mikonos, que echó a andar este mismo mes de septiembre. Le seguirá pronto un supermercado MAS situado a pocos metros, y en octubre está prevista la apertura de Cañas Altas, una cervecería en la calle Creta que nacerá con vocación de adaptarse a lo que sus futuros vecinos vayan demandando.

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Son pasos pequeños, pero simbólicos. El barrio aún carece de centro de salud, farmacia y colegio, servicios básicos que los residentes esperan con urgencia creciente a medida que llegan nuevas familias.

El paisaje urbano refleja bien esa dualidad entre lo que ya está y lo que todavía falta. Las calles alternan mobiliario urbano recién estrenado con cubas de obra, árboles recién plantados de escasa altura y algún que otro desagüe o acerado pendiente de rematar. Incluso los detalles más cotidianos delatan que se trata de un vecindario nacido en pleno siglo XXI: señales que prohíben la entrada de patinetes eléctricos en las zonas peatonales.

Lo que más llama la atención es el silencio. Los grandes viales del barrio, las calles Barbados y Santorini, tienen poco tránsito peatonal. Los vecinos van del portal al coche y del coche al portal, sin apenas motivo para detenerse en la calle.

La llegada de comercios y servicios será clave para que Isla Natura deje de sentirse como un conjunto de edificios y empiece a funcionar como un barrio de verdad. El metro, que podría alcanzar la zona en unos diez años según las estimaciones, queda aún lejos. Mientras tanto, una cervecería y un gimnasio son el primer hilo con el que se teje esa comunidad que aún está por construir.