El futuro del conservatorio de León vuelve a generar inquietud entre su profesorado. El traslado al nuevo edificio, que ya acumula varios retrasos, queda ahora aplazado al verano de 2027, pero la preocupación más profunda no está en los plazos de la obra, sino en lo que habrá dentro cuando abra sus puertas.

El portavoz de la plataforma León por un Conservatorio Digno, Miguel Fernández Llamazares, lo resume con claridad: «Estamos hablando de cerca de dos millones de euros entre los instrumentos y el mobiliario interior». Una cifra que la Junta de Castilla y León tendrá que afrontar si quiere que el centro funcione con garantías desde el primer día.
El problema es que la gran mayoría de los instrumentos con los que trabaja actualmente el conservatorio no pertenecen al centro, sino a la Diputación de León. Además, muchos de ellos están, según el propio profesorado, en un estado de conservación muy deficiente. La administración autonómica, según apuntan desde la plataforma, no habría calibrado bien esta situación hasta que comenzó a solicitar informes internos.
«Yo creo que la Junta pensaba que nos iban a trasladar y que íbamos a continuar con total normalidad», señala Fernández Llamazares, quien recuerda que en otros conservatorios de la región como los de Ponferrada, Valladolid o Burgos sí se afrontó la renovación de equipamiento cuando se construyeron los nuevos edificios. «¿O acaso somos ciudadanos de segunda?», pregunta el docente.
En cuanto a los plazos, el profesorado recibe el nuevo aplazamiento con escepticismo, aunque reconoce que mudarse en verano es mucho más operativo que hacerlo en Navidad, como estaba previsto inicialmente. El volumen de material a trasladar es enorme y requiere tiempo y organización.
A la incertidumbre económica se suma otro reto: el espacio. El nuevo edificio contará con 600 plazas, pero el conservatorio ya ronda los 500 alumnos y este año ha registrado un aumento notable de solicitudes de matrícula. El profesorado teme que el crecimiento del centro choque pronto con los límites de un edificio que, cuando se diseñó, podía parecer suficiente.
La comunidad educativa del conservatorio leonés lleva años reclamando unas instalaciones dignas. El nuevo edificio es una realidad en construcción, pero sin una inversión seria en su interior, el traslado corre el riesgo de ser un cambio de paredes con los mismos problemas de siempre.



