Los vecinos de Piedrahíta llevan meses bebiendo agua no apta: diez avisos oficiales que nadie ha resuelto

Los habitantes de Piedrahíta, municipio abulense de poco más de mil vecinos, llevan demasiado tiempo conviviendo con un problema que no debería admitir demora: el agua que sale por sus grifos ha sido declarada no apta para el consumo humano hasta en diez ocasiones distintas.

Los vecinos de Piedrahíta llevan meses bebiendo agua no apta: diez avisos oficiales que nadie ha resuelto

Así lo denuncia el movimiento vecinal del pueblo, que ha decidido alzar la voz ante lo que considera una situación inaceptable y una falta de respuesta por parte de las administraciones responsables.

Diez calificaciones negativas no son un accidente puntual. Son una tendencia que preocupa y que pone en entredicho la gestión del suministro de agua potable en esta localidad de la sierra abulense.

Los vecinos afectados señalan que han trasladado su malestar en reiteradas ocasiones sin obtener soluciones concretas ni plazos claros para corregir las deficiencias detectadas en el agua de abastecimiento. La indignación crece a medida que pasan los días sin que la situación mejore.

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El colectivo vecinal recuerda que el acceso a agua potable de calidad no es un privilegio, sino un derecho básico reconocido, y que los ciudadanos de Piedrahíta merecen las mismas garantías sanitarias que cualquier otro municipio de la provincia.

Desde la asociación se exige que se aclare con transparencia cuáles son los contaminantes o parámetros que han provocado las sucesivas declaraciones de agua no apta, así como que se adopten medidas urgentes y efectivas para resolver el problema de raíz.

La situación de Piedrahíta no es única en el mundo rural, pero sí sirve como ejemplo de la fragilidad que presentan los sistemas de abastecimiento en pequeños municipios, donde los recursos técnicos y económicos para mantener infraestructuras en óptimas condiciones son muchas veces insuficientes.

Mientras tanto, los vecinos continúan a la espera de respuestas. Algunos optan por comprar agua embotellada para uso doméstico, un gasto extra que ven como injusto dado que ya pagan por un servicio que no cumple los mínimos de calidad exigidos por la normativa sanitaria vigente.

La pelota está ahora en el tejado de las instituciones. El movimiento vecinal de Piedrahíta ha dejado claro que no piensa bajar la guardia hasta que sus grifos ofrezcan agua en condiciones.