Vecinos de Calvo Sotelo denuncian que los focos de la calle les llenan las casas de mosquitos cada noche

Una residente de la calle Calvo Sotelo de Logroño lleva años reclamando al Ayuntamiento que retire unos focos instalados junto a las fachadas de los edificios que, según asegura, convierten cada noche sus ventanas en un auténtico criadero de insectos.

Vecinos de Calvo Sotelo denuncian que los focos de la calle les llenan las casas de mosquitos cada noche

La vecina explica que la colocación de estas luminarias tan cerca de las viviendas provoca cada noche una importante concentración de mosquitos, polillas y otros insectos voladores en torno a las ventanas, lo que les impide incluso ventilar sus casas durante las horas de calor.

«Desde hace años los vecinos de Calvo Sotelo venimos denunciando los focos pegados a nuestras ventanas. La invasión de mosquitos, polillas y demás coleópteros campa a sus anchas por nuestras viviendas», relata con evidente hartazgo.

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La afectada presentó una denuncia formal el pasado año ante las autoridades municipales, pero asegura que no ha recibido ninguna respuesta hasta la fecha. «Cri cri, cri cri. Solo nos faltan los grillos», ironiza, resignada ante el silencio institucional.

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Lo que más le ha sorprendido, y enfurecido, es comprobar que lejos de retirar los focos problemáticos, el Ayuntamiento ha enviado a operarios a repararlos. Es decir, las luminarias que generan el problema no solo no van a desaparecer, sino que se les garantiza una larga vida útil.

La vecina aprovecha para contrastar esta falta de atención con otras decisiones del equipo de gobierno local, entre ellas la subida de tasas conocida popularmente como el «basurazo». «Está claro que nuestro alcalde tiene mucho interés en vaciarnos el bolsillo, pero se olvida de otras necesidades de los logroñeses. Si pongo una mosquitera, ¿me la va a pagar el Ayuntamiento? Estamos hartos», sentencia.

El caso de Calvo Sotelo no es aislado. Son muchas las ciudades españolas que han tenido que revisar la ubicación de su alumbrado público tras comprobar que las luces instaladas en excesiva proximidad a los edificios generan molestias reales para sus habitantes, especialmente durante los meses de verano.

Por el momento, los vecinos de esta céntrica calle logroñesa siguen esperando una respuesta del consistorio que nunca llega, mientras cada noche se repite el mismo ritual de insectos revoloteando entre las luces y sus ventanas.