Un equipo del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de Valencia ha dado un paso clave en la comprensión del cáncer de mama triple negativo, uno de los subtipos más agresivos y difíciles de tratar. Los científicos han logrado explicar por qué este tumor consigue diseminarse con tanta facilidad: básicamente, convierte a las propias células del sistema inmunitario en aliadas de su expansión.

El estudio, publicado en la revista científica OncoImmunology y liderado por el grupo de Investigación Traslacional en Cáncer del Hospital Universitari i Politècnic La Fe, desvela que las células tumorales son capaces de «reprogramar» a los macrófagos, unas células defensivas presentes en el entorno del tumor, para que trabajen a favor del cáncer en lugar de combatirlo.
Una vez manipulados, estos macrófagos liberan señales químicas concretas que activan mecanismos en las células cancerosas, facilitando que se muevan, atraviesen los vasos sanguíneos y colonicen el pulmón. Es decir, el tumor no actúa solo: prepara el camino hacia la metástasis valiéndose de las defensas del propio organismo.
La investigadora María Rosado Sanz, autora del estudio, señala que este hallazgo ayuda a explicar por qué ciertos tumores de mama triple negativo responden peor a la quimioterapia y presentan un comportamiento más agresivo. El trabajo también relaciona la presencia de estos macrófagos reprogramados con una peor respuesta al tratamiento neoadyuvante.
Además, los científicos comprobaron que esta «conversación» entre el tumor y los macrófagos favorece la aparición de células T reguladoras, que reducen la respuesta defensiva del organismo y crean un entorno aún más favorable para que el cáncer progrese sin freno.
Lo más esperanzador del estudio es que el equipo no se limitó a describir el problema, sino que también demostró que bloquearlo es posible. Usando fármacos inhibidores como maraviroc, navarixin y anakinra, lograron reducir la migración de las células tumorales y su colonización pulmonar en modelos de laboratorio.
Aunque los resultados deben validarse en estudios clínicos antes de aplicarse a pacientes, la investigación abre una vía prometedora para diseñar terapias que impidan que el tumor prepare el terreno para extenderse. Un avance científico valenciano que puede cambiar la forma de entender y tratar uno de los cánceres más temidos.
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