Cuatro millones de euros para salvar los embalses de Guadalajara del riesgo que dejaron los incendios del verano

La Confederación Hidrográfica del Tajo ha puesto en marcha con carácter de urgencia una serie de actuaciones para proteger los embalses de la provincia de Guadalajara tras los devastadores incendios forestales de este verano, que han arrasado más de 110.000 hectáreas en la cuenca del Tajo, el doble que el año anterior.

Cuatro millones de euros para salvar los embalses de Guadalajara del riesgo que dejaron los incendios del verano

La inversión inicial prevista asciende a cuatro millones de euros, con los que el organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico busca frenar el deterioro que las llamas han causado sobre el entorno natural de las principales masas de agua de la zona.

Los trabajos se centran especialmente en proteger las cuencas que alimentan los embalses de Beleña, Alcorlo y Pozo de los Ramos. El punto más crítico es la toma de agua del embalse de Beleña, ya que abastece de agua potable a cerca de 400.000 personas.

El mayor riesgo al que se enfrentan estas infraestructuras es el arrastre de cenizas, sedimentos y suelo quemado hacia los cauces. Sin vegetación que lo evite, las primeras lluvias pueden provocar una entrada masiva de materiales que contamine o inutilice las tomas de agua.

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Para hacer frente a este peligro, ya se han construido 600 albarradas en diez arroyos de la cuenca de Beleña. Estas pequeñas estructuras actúan como barreras naturales que retienen los sedimentos y reducen la erosión del terreno mientras la vegetación comienza a recuperarse.

Los trabajos continuarán en los próximos días con nuevas albarradas en el entorno del embalse de Alcorlo y en la zona afectada por el incendio de Selas. Esta misma semana arrancan además las obras para levantar otras 18 albarradas en un monte propiedad de la propia Confederación, situado junto a ese embalse.

El plan de actuación contempla también la reducción de escorrentías, la retirada de vegetación quemada y la eliminación de tapones de troncos que obstruyen los cauces y pueden agravar el riesgo de inundación. A más largo plazo, se trabajará en la recuperación ambiental de los ecosistemas fluviales dañados por el fuego.

Las actuaciones en Guadalajara forman parte de un plan más amplio que incluye zonas afectadas en Cáceres, Ávila y Madrid, donde los incendios de este verano han dejado también una huella devastadora sobre el territorio y sus recursos hídricos.