Los trabajos arqueológicos en el cementerio municipal de Son Servera han dado un hallazgo histórico de gran valor: los restos óseos de al menos dos hombres que perdieron la vida durante la Guerra Civil, en el marco de los enfrentamientos conocidos como la Batalla de Mallorca.

Los cuerpos fueron localizados en la terraza superior del recinto, la zona más antigua del cementerio, durante una nueva fase de excavaciones retomada esta semana para dar continuidad a los trabajos iniciados la pasada primavera. Todo se desarrolla dentro del V Plan de Fosas impulsado por la Conselleria de Presidència del Govern Balear.
Lo que hace especialmente significativo este hallazgo son los objetos que acompañan a los restos. Entre ellos se han encontrado munición de arma larga ya disparada, un proyectil de siete milímetros, dos insignias del cuerpo militar de sanidad y fragmentos de vestimenta militar. Uno de los fallecidos, además, conserva encima una medalla y va completamente uniformado como sanitario militar.
El técnico responsable de la intervención, Cesc Busquets, ha señalado que no se trata de fosas comunes al uso. Los cuerpos presentan posiciones inusuales y fueron enterrados sin caja funeraria, lo que los distingue claramente del resto de inhumaciones ordinarias documentadas en el mismo espacio.
Busquets ha estimado que ambos hombres tendrían entre 40 y 50 años, uno algo mayor que el otro, y que probablemente eran militares de carrera que llegaron a la isla formando parte de la expedición del capitán Bayo en agosto de 1936. Entre las hipótesis de trabajo se baraja que pudieron morir en alguna emboscada de la Guardia Negra, en los enfrentamientos directos de la batalla o al no poder abandonar la isla a tiempo.
Otro detalle que ha llamado la atención del equipo es el hallazgo de un mechero y una vaina reglamentaria en el bolsillo lateral del pantalón de uno de ellos. Por el momento, no se han encontrado evidencias claras sobre la causa exacta de la muerte.
Los expertos continuarán con la exhumación en los próximos días. Parte de los restos se encuentran bajo una acera que rodea las zonas ajardinadas, por lo que será necesario retirarla para acceder a ellos.
El objetivo final es identificar a las víctimas cuando sea posible y devolver sus restos a sus familias, garantizándoles una sepultura digna después de casi noventa años de olvido.
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