Los bomberos de Valladolid recibieron esta mañana un aviso sobre un cadáver flotante en el río Pisuerga. El alerta se originó en el centro de la ciudad, entre la pasarela del Corte Inglés y el puente de Arturo Eyries. Cuando los efectivos llegaron al lugar, descubrieron que se trataba de un muñeco, conocido como ‘pelele’, utilizado en la reciente tractorada organizada por agricultores y ganaderos contra el acuerdo con Mercosur.

La alarma se dio alrededor de las 10:56 horas, lo que motivó la movilización del protocolo de emergencias. El dispositivo incluyó no solo a los bomberos, que llegaron con una lancha, sino también a unidades de la Policía Local, Policía Nacional y Emergencias Sanitarias, que dispuso de una UVI móvil para la ocasión.
El muñeco, relleno de paja, había sido arrojado al río durante la protesta del jueves. Al flotar en la superficie, su apariencia llevó a confundirlo con un posible cadáver. Al final, el rescate resultó ser un procedimiento innecesario, aunque el cuerpo de bomberos destacó la preocupación inicial de los alertantes.
Uno de los bomberos expresó que fue una falsa alarma. Por la composición del muñeco, su recuperación fue sencilla y rápida. La situación generó cierta incredulidad, dado el despliegue de recursos ante el avistamiento del ‘cadáver’.
Las autoridades de emergencias recordaron la importancia de verificar la veracidad de las alarmas. Si bien el incidente no presentó mayor riesgo, sí ocasionó un importante gasto de recursos humanos y materiales. Este tipo de confusiones puede ser problemático, sobre todo en situaciones críticas.
La tractorada, que tuvo lugar el día anterior, buscó llamar la atención sobre el impacto del acuerdo con Mercosur en el sector agrícola local. La acción de los agricultores y ganaderos tuvo una gran visibilidad, lo que se vio reflejado en la respuesta de los servicios de emergencia más tarde.
No es la primera vez que se generan malentendidos de este tipo. Los servicios de rescate suelen recibir avisos sobre objetos inanimados que resultan ser otra cosa. Esta situación ha llevado a un debate sobre la comunicación adecuada entre la ciudadanía y las autoridades de emergencia. Al quedar el incidente como una anécdota, continúa pendiente la discusión sobre la respuesta a alertas de este tipo.
