La icónica calle Pintores de Cáceres empieza el otoño con una nueva apertura hostelera. En el local donde funcionaba la panadería-cafetería Granier abrirá próximamente una tapería llamada Aticco, impulsada por el emprendedor cacereño Javier Rodríguez, que ya regenta en la misma vía la pastelería y cafetería Botanicc.

Rodríguez prevé inaugurar el nuevo local a principios de octubre en el número 32 de la calle. El espacio contará con dos plantas: la baja orientada a una mayor rotación de clientes, y la superior habilitada como salón para grupos. La oferta incluirá desayunos y tapas en un ambiente desenfadado, y dará empleo a entre ocho y diez personas.
El empresario, que pasó dos décadas residiendo fuera de España y vivió en cuatro países distintos, decidió apostar por regresar a su ciudad natal y hacerlo precisamente por esta calle. «Pintores es una zona que nos gusta mucho, pero necesita un empuje para atraer a la gente al centro», señala.
Esta apertura se suma a la de la cafetería Santa Gloria, que el pasado noviembre ocupó el local que dejó la histórica Tiendas Rojo tras 57 años de trayectoria. La hostelería avanza así paso a paso en una arteria que durante siglos fue el corazón comercial de Cáceres.
El cambio responde a varios factores. La llegada de grandes superficies como el Ruta de la Plaza o el Way ha desviado a las principales franquicias fuera del centro. Bershka o Decathlon, por ejemplo, cerraron sus establecimientos en Pintores para concentrarse en esos centros comerciales. A eso se suma el auge del comercio electrónico y los elevados precios de alquiler de los locales.
El resultado es una calle que gira hacia el turismo y el ocio. Negocios como Ale-Hop o un Carrefour en formato exprés conviven ahora con las nuevas aperturas hosteleras. No todos los proyectos orientados al visitante han sobrevivido, sin embargo. La tienda Sabor a España cerró tras poco más de un año en el local que antes ocupó la firma Torero.
Con todo, el número de locales vacíos en Pintores se ha reducido un cuarenta por ciento en los últimos tres años, lo que apunta a que la calle está encontrando un nuevo rumbo, aunque sea distinto al que tuvo durante generaciones.



