Una mujer de 60 años fue detenida en la zona de Playa de Palma después de intentar engañar a los agentes que la sorprendieron ejerciendo masajes de forma ilegal en la vía pública. Al ser requerida para identificarse, la mujer presentó un pasaporte que no era el suyo, lo que agravó considerablemente su situación.

El incidente tuvo lugar cuando efectivos policiales detectaron a la mujer ofreciendo sus servicios de masajes sin contar con ningún tipo de autorización. Se trata de una práctica habitual en zonas turísticas del litoral mallorquín, especialmente durante los meses de verano, y que las autoridades persiguen de forma activa para evitar la competencia desleal y garantizar la seguridad de los usuarios.
Al ser interceptada y requerida para acreditar su identidad, la mujer no dudó en entregar un pasaporte ajeno, haciéndose pasar por otra persona con el claro objetivo de evitar que la multa recayera sobre sus datos reales. Sin embargo, los agentes advirtieron las irregularidades en la documentación y procedieron a su detención.
Como resultado de su actuación, la mujer se enfrenta ahora a dos imputaciones de mayor gravedad que la propia sanción administrativa que pretendía eludir. Los cargos que se le atribuyen son falsedad documental y usurpación de estado civil, delitos que pueden conllevar penas de prisión según el Código Penal español.
Lo que comenzó siendo una infracción por ejercer una actividad sin licencia terminó convirtiéndose en un asunto de orden penal por la decisión de la detenida de presentar documentación de una tercera persona. Las autoridades recuerdan que este tipo de conductas no solo no ayudan a eludir las consecuencias legales, sino que las multiplican de forma significativa.
El caso pone de manifiesto la presión que ejercen los cuerpos de seguridad sobre las actividades no reguladas en las zonas de playa de la isla, especialmente en temporada alta, cuando la afluencia de turistas favorece este tipo de prácticas irregulares.



