La Policía Nacional y la Guardia Civil han detenido a dos hombres como presuntos autores del asalto a una gasolinera en la pedanía hellinera de Isso, un robo que desencadenó una peligrosa persecución en la que los fugitivos atacaron deliberadamente a los agentes con objetos contundentes.

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado 23 de abril. Los dos sospechosos utilizaron una furgoneta para realizar un butrón en la gasolinera y lograron hacerse con el cajón de la caja registradora antes de huir a toda velocidad con rumbo a Hellín.
Patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local localizaron el vehículo y comenzaron la persecución, que se prolongó por el interior de la localidad, continuó por la autovía A-30 y se extendió después por la carretera CM-3262.
Durante la huida, los ocupantes del vehículo fueron lanzando piedras y barras de metal contra los coches de los agentes, poniendo en riesgo tanto a los policías como a otros conductores que circulaban en ese momento. Uno de los vehículos policiales llegó a ser alcanzado por los objetos arrojados.
La investigación posterior reveló detalles que apuntan a una actuación premeditada. La furgoneta utilizada había sido robada previamente en Guardamar del Segura, en la provincia de Alicante. Además, los asientos de la segunda y tercera fila habían sido retirados, una modificación que los investigadores relacionan con la intención de transportar la máquina expendedora de tabaco del establecimiento o de utilizar el vehículo en otros golpes.
Otro hallazgo significativo fue que, en la zona del copiloto, se encontraron piedras ya preparadas para ser arrojadas, lo que evidencia, según los agentes, que el ataque a los vehículos policiales no fue improvisado sino planificado de antemano.
Las pesquisas, desarrolladas de forma conjunta con la colaboración de la Comisaría Provincial de Alicante, permitieron identificar y localizar a los dos implicados. Ambos detenidos se enfrentan ahora a cargos por cinco delitos: robo con fuerza, robo de uso de vehículo, daños, delito contra la seguridad vial y atentado a agentes de la autoridad.
El caso pone de relieve la coordinación entre distintos cuerpos de seguridad para resolver un suceso que, por su virulencia y el riesgo generado, trascendió con mucho los límites de un robo común.



