El conflicto en torno a las guardias del taxi en Vitoria da un nuevo giro. El juez encargado del caso ha decidido no suspender cautelarmente el sistema de guardias que el sector venía cuestionando, respaldando así la posición que el Ayuntamiento de la capital alavesa había defendido desde el principio.

La decisión judicial supone un alivio para el consistorio vitoriano, que lleva semanas enredado en una disputa que mezcla lo legal con lo administrativo. El Ayuntamiento ha confirmado que el órgano judicial ha rechazado de forma expresa la suspensión cautelar que se había solicitado, lo que significa que las guardias del taxi continúan funcionando tal y como estaban establecidas.
Sin embargo, el asunto no queda del todo cerrado. El decreto que regula estas guardias sigue paralizado por la vía administrativa, lo que abre un frente paralelo al judicial que todavía no tiene fecha de resolución. Dos caminos distintos, pero que apuntan al mismo conflicto de fondo entre el sector del taxi y las autoridades municipales.
Este tipo de situaciones no es nueva en el mundo del taxi. Las guardias, que obligan a los conductores a estar disponibles en determinadas franjas horarias, suelen ser uno de los puntos de mayor tensión entre los taxistas y los ayuntamientos. El debate gira en torno a quién tiene la última palabra sobre cómo, cuándo y en qué condiciones debe prestar servicio este medio de transporte.
Por ahora, la decisión del juez deja las cosas como estaban y da margen al Ayuntamiento para seguir adelante con su modelo. Pero mientras el decreto permanezca bloqueado administrativamente, la incertidumbre no desaparece del todo.
Los ciudadanos de Vitoria, mientras tanto, son los principales afectados por esta disputa. La disponibilidad del taxi en horas de menor demanda o en zonas menos transitadas depende en gran medida de que estas guardias funcionen con normalidad. Cualquier alteración en el sistema repercute directamente en quienes dependen de este servicio para moverse por la ciudad.
El pulso entre el sector y el consistorio continúa abierto, y todo apunta a que los próximos meses serán decisivos para saber cómo queda definitivamente regulado el taxi en la capital vasca.



