La ciudad de Valladolid fue el escenario de una manifestación significativa que demanda el fin de la caza. Esta movilización se enmarca dentro de una serie de actos organizados por la Plataforma NAC (No a la Caza), que cuenta con el apoyo de más de 500 asociaciones a nivel nacional. La cita tuvo lugar el 1 de febrero y también coincide con el Día Mundial del Galgo, una fecha que pone de relieve el maltrato que sufren estos animales al finalizar la temporada cinegética.

Durante la manifestación, los participantes expusieron su rechazo hacia la caza y denunciaron el uso de perros en este tipo de actividades. Muchos asistentes recordaron el abandono que sufren miles de galgos y otros perros una vez concluye la temporada de caza. Según las cifras no oficiales, se estima que decenas de miles de estos animales son desechados, aunque no existen datos concretos que respalden esta afirmación.
A lo largo de los años, la Plataforma NAC ha identificado una serie de problemas en torno a la regulación del bienestar animal. Ellos aseguran que la actual Ley Estatal de Bienestar Animal ha excluido a los perros usados en la caza. Esta situación ha creado una evidente desprotección de estos animales tanto a nivel estatal como autonómico.
Activistas denunciaron que el reciente Real Decreto de Núcleos Zoológicos de Animales de Compañía también ha dejado fuera a los perros de caza. Este hecho implica que las instalaciones que albergan a estos animales no están sujetas a controles de bienestar y sanidad. La ausencia de regulación adecuada ha provocado que muchos de ellos vivan en condiciones precarias.
La manifestación de Valladolid también se solidarizó con otros animales que sufren por la actividad cinegética. Entre ellos, se mencionó el caso del lobo ibérico, que enfrenta una creciente persecución. La exclusión de este animal de la lista de especies silvestres protegidas, sumada a la presión mediática y a denuncias de ataques falsos a ganado, ha incrementado su vulnerabilidad.
Además, se hizo mención a la situación del jabalí, que ha sido convertido en un blanco de caza bajo el alegato del control poblacional. Los organizadores enfatizaron que esta gestión se basa en una narrativa que no respeta las evidencias científicas y, por tanto, contribuye a un ciclo de violencia que no lleva a una solución real.
La concentración se extendió por varias ciudades en España y en el extranjero, resaltando una tendencia creciente hacia la concienciación sobre el bienestar animal. Los organizadores esperan que esta movilización sirva para poner sobre la mesa la necesidad urgente de una reevaluación de las políticas que rigen la caza y la protección de los animales en el país.
