Valladolid ha experimentado un enero excepcionalmente lluvioso, siendo el cuarto más húmedo del siglo. Durante este mes, se han registrado 76,8 litros por metro cuadrado, lo que supera en 32 litros la media habitual. La situación se ha visto agravada por una serie de borrascas atlánticas que seguirán afectando a la ciudad en las próximas semanas, lo que podría tener un impacto directo en los ríos de la provincia, actualmente al borde del desbordamiento.

En este contexto, el Pisuerga, el Esgueva y el Duero han alcanzado niveles críticos. Observaciones recientes indican que sus caudales han subido de tal manera que las aguas se asoman peligrosamente a sus riberas, especialmente en áreas como el barrio de Puente Duero. Esta situación ha llevado a la Agencia Estatal de Meteorología a prever precipitaciones continuas para los próximos días, ya que la llegada de nuevas borrascas es inminente.
Se estima que la primera semana de febrero podría acumular alrededor de 70 litros de lluvia, una cantidad que es el doble de lo esperado para todo el mes, que normalmente gira en torno a 27 litros. El panorama meteorológico incluye, además, fuertes rachas de viento del suroeste, aunque no se han emitido alertas por fenómenos adversos por el momento.
Enero ha superado también la media habitual de noches frías, con solo siete días de heladas registradas. Las temperaturas han sido levemente más altas de lo habitual, con una media de 4,8 grados. No se espera un cambio notable en las temperaturas en lo inmediato, aunque algunos descensos están previstos a principios de febrero antes de un posible repunte.
El aumento en las precipitaciones y el deshielo en las montañas podría contribuir al incremento del caudal de los ríos. Este fenómeno podría generar un mayor riesgo de crecidas en el Esgueva y el Duero, sumándose a situaciones ya complicadas en la provincia, donde se han registrado desbordamientos en otras localidades.
Los ríos, que ya han mostrado signos de anegamientos en diversos puntos, están bajo monitoreo constante. Aunque los niveles del Valderaduey y el Cea han comenzado a disminuir, el estado general de los cuerpos de agua en Valladolid sigue siendo preocupante. En el caso del Esgueva, su caudal se mantiene estable en la parte baja de su cauce urbano, aunque sigue al borde de un posible desbordamiento.
Conforme avanza febrero, la ciudadanía estará atenta a las proyecciones meteorológicas y a la evolución de los niveles de los ríos. La situación se mantendrá bajo vigilancia, ya que se espera que estos episodios de lluvia no den tregua en el corto plazo. A medida que avanzan los días, la previsión de nuevas borrascas agrava aún más la incertidumbre sobre el estado de los ríos y su impacto en la ciudad.
