El Ayuntamiento de Valladolid ha impuesto 123 multas a usuarios de patinetes eléctricos en un periodo de 15 días. Esta cifra ha generado controversia entre los grupos de oposición, que critican la manera en que el Gobierno local está gestionando el uso de estos vehículos de movilidad personal. La concejal Cristina Colino, del partido Valladolid Toma la Palabra, señala que estas sanciones representan un enfoque punitivo en lugar de uno que potencie su uso responsable.

Colino ha indicado que más de la mitad de estas infracciones se deben a la falta de uso del casco, un requisito que se estableció en la reciente ordenanza municipal que regula los patinetes y bicicletas. Según la concejal, esta realidad demuestra que el Ayuntamiento no ha llevado a cabo una campaña informativa adecuada antes de implementar tales normativas, lo que podría haber evitado la alta incidencia de sanciones.

La concejal destacó que el problema no es tanto la falta de cumplimiento intencionado por parte de los usuarios, sino la desconexión entre las reglas y la realidad en el uso cotidiano de estos vehículos. Para ella, esta situación pone de manifiesto la necesidad de una estrategia de comunicación más eficaz y un enfoque pedagógico por parte del Ayuntamiento hacia los nuevos modelos de movilidad.

Criticó también que el actual equipo de Gobierno, compuesto por PP y Vox, ha adoptado una postura de resistencia hacia el uso de medios de transporte sostenibles. Colino afirma que las regulaciones se imponen sin haber creado un marco que fomente un cambio en el comportamiento de los ciudadanos. Esta forma de gobernar se ha reflejado en otras políticas relacionadas con la movilidad, como en el uso de bicicletas y sistemas de alquiler como Biki.

Desde la oposición, han manifestado que se necesita un enfoque más constructivo que incentive el uso de patinetes como una alternativa viable al transporte tradicional. La concejal considera que la campaña "Valladolid Patinete Seguro", financiada por el propio Ayuntamiento, careció de efectividad y no logró llegar a los usuarios potenciales.

La crítica hacia la gestión de la movilidad por parte del Ayuntamiento no es nueva y revela un patrón de medidas restrictivas sin una educación previa. Este enfoque, según Colino, termina por desincentivar el uso de medios de transporte más sostenibles y alternativos, lo que contrarresta los esfuerzos por modernizar la movilidad urbana.

Con el inicio del nuevo mes, los vecinos están a la espera de saber si habrá algún cambio en la normativa o en la estrategia de comunicación del Ayuntamiento relacionada con el uso de patinetes eléctricos en Valladolid. Las futuras decisiones municipales en este ámbito son un tema de interés para muchos ciudadanos que buscan alternativas al coche particular.

por redaccion